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¿Qué pueden aprender las agencias actuales de Silicon Valley para reinventarse?

Silicon Valley puede ser todo un ejemplo, no solo para las empresas tecnológicas sino también para otro tipo de compañías que quieran aplicar estas ideas a su modelo de negocio. Aún así, muchas no han sabido tomar esta oportunidad para hacer rodar su revolución y reinvención.

Silicon Valley

La zona sur de la bahía de San Francisco es, sin duda, punto de partida de cientos de ideas brillantes que cambian cómo conocemos el mundo. Silicon Valley puede ser todo un ejemplo, no solo para las empresas tecnológicas sino también para otro tipo de compañías que quieran aplicar estas ideas a su modelo de negocio. Aún así, muchas no han sabido tomar esta oportunidad para hacer rodar su revolución y reinvención.

Y es que, como señala Adweek, el modelo de agencia tal y como lo conocemos hoy «está roto». Jim Lesser, presidente y CEO de BBDO San Francisco, explica en el medio que durante años se han pasado buscando diferentes ideas para aplicar a sus negocios y que vinieran de las grandes de Silicon Valley: «En lugar de quejarnos de que las compañías tecnológicas robaran a nuestra gente, queríamos ver qué podíamos robarles», sentencia. ¿Qué pueden hacer entonces las agencias para aprender cómo ser líderes en su sector?

Ante todo, asumir que se está haciendo mal. «En publicidad, venimos todas las mañanas asumiendo que sabemos lo que estamos haciendo; que lo estamos haciendo bien«, señala Lesser. En contraposición con lo que ocurre en el alojamiento de muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo, donde cada día asumen que lo están haciendo «mal». Esto quiere decir que cada día se reinventan, empiezan desde cero, rompen con lo anterior. De ahí surgen las grandes ideas, de suponer que algo no está «bien» para mejorarlo desde sus raíces.

¿Y cómo llevar a cabo este tipo de cambio? Por ejemplo, juntar en una misma reunión a personas dispares de diferentes departamentos tal y como hizo BBDO San Francisco. Con un límite de tiempo, la energía y las ideas fueron derrochadas a cada segundo que se perdía en el reloj.

Otra de las cosas de Silicon Valley, que las agencias pueden incorporar a su trabajo diario, es «hacer del cambio un hábito». La idea es que los trabajadores de las agencias se muestren receptivos antes los cambios y la incertidumbre, desarrollando nuevas capacidades en cuanto a la asimilación de los cambios. Instagram, por ejemplo, pasó de ser una aplicación check-in a lo que es a día de hoy. ¿Por qué? Se supo captar los gustos de la gente, vieron la oportunidad y el resto de la historia ya la conoce.

En tercer lugar, otra de las opciones que brinda Silicon Valley, es la de reducir todas las formas de fricción. Esto quiere decir que agencias que se dedican sus esfuerzos en crear trabajos que construyan deseos, deben estar libres de fricciones, tanto internos como con sus clientes, ya que esto ayudará al crecimiento.

Por último, una de las lecciones que debemos aprender de Silicon Valley es a hacer uso de los datos que se puedan conseguir en la agencia. «En Silicon Valley, los ingenieros son el departamento creativo y están capacitados para ser altamente receptivos a los datos. Quieren construir cosas que la gente usa y ama, y si obtienen datos que dicen lo contrario, preguntan qué pueden hacer de manera diferente para ser más productivos», señala Jim Lesser.

La idea es hacer uso de los datos desde el inicio, es decir, desde la creación de las ideas. Este proceso significa registrar cuántas ideas se han creado, cuánto tiempo llevó crearlas, cuáles fueron al cliente y qué idea fue aprobada. Esto ayudará a saber qué duplicidades hay en el proceso y qué se pueden ahorrar en el mismo.

«No todas las ideas que pruebe funcionarán, ciertamente hemos tenido nuestra parte de momentos humillantes cuando algo que estábamos seguros de que sería genial no lo era. Pero todos están involucrados en el proceso, y nuestros puntajes de satisfacción del cliente son de dos dígitos, por lo que seguimos tratando de robar aún más», sentencia Lesser.

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