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Si creía que lo había visto todo en cuanto a máquinas expendedoras, está equivocado

expendedoraSeguro que recuerda muchas campañas en las que el protagonista era una máquina expendedora en la que la gente tenía que actuar de cierta manera para conseguir su recompensa: la máquina de Coca-Cola que quería que la abrazasen, la de café que no tenía botones y que daba un café gratis a aquellos que bostezaban… Pero esta máquina es diferente a las demás.

Esta campaña diseñada por la agencia canadiense TAXI ha jugado con el supuesto de que, si hay una máquina expendedora donde no tendría que haberla, seguro que no es una máquina normal y hay que hacer algo para que funcione: hacer una prueba de algún tipo, sonreír, cantar o algo por el estilo.

Pero lo único que hay que hacer es echarle dinero como a cualquier otra máquina expendedora, sin ningún otro misterio. Y la gente se quedaba tan perpleja cuando llegaba a la conclusión de que funcionaba como otra cualquiera que se reían de ellos mismos de la vergüenza que pasaron.

 

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