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Los perros influencers son tan populares que cuentan con su propia agencia

The Dog Agency, la agencia para influencers que caminan a cuatro patas

The Dog Agency es una agencia especializada en catapultar a la fama a perros y otros animales y convertirlos en influencers con todas las de la ley.

The Dog AgencyLa popularidad de los perfiles 2.0 con animales como protagonistas ha experimentado un sonoro "boom" en el transcurso de los últimos años. Este "hype" adquiere dimensiones particularmente colosales en Instagram, donde las estrellas de cuatro patas cuentan con una amplísima cohorte de seguidores.

Prueba de ello es el hasthtag #dogsofinstagram, que procura cobijo a más de 124 millones de posts. La estrella perruna de más relumbrón nacida al calor de Instagram es Jiff the Pomeranian, que se jacta de tener el doble de “followers” que la mismísima Hillary Clinton.

Monetizar la fenomenal y “animal” influencia de estas “celebrities” tan especiales es el particular cometido de Loni Edwards, fundadora de la agencia The Dog Agency.

La empresa de Edwards tiene una cartera de 160 clientes donde hay representantes de todo el mundo animal (desde monos a gatos), pero fundamentalmente perros.

A través de The Dog Agency Edwards asiste a los dueños de animales con madera de influencers en cuestiones como el “growth management”, el “brand management”, los posts y las campañas pagadas en las redes sociales.

De la lista de clientes de Edwards forman parte “superinfluencers” como Jiff o @tunameltsmyheart, un curioso híbrido de teckel y chihuahua con más de dos millones de seguidores. Aun así, The Dog Agency procura también sus servicios a influencers más modestos como @sometimescarl, que cuenta con 85.000 “followers”.

Entre los anunciantes que se cuelgan del brazo de estos influencers de cuatro patas destacan las marcas especializadas en productos para mascotas pero también grandes corporaciones como Dyson, Ritz Carlton o Ralph Lauren.

Edwards constata que los perros son cada vez más populares entre los anunciantes, quizás porque son una alternativa mucho más segura que los humanos de carne y hueso, tan prestos a las controversias. “Los animales gozan del cariño de todos y hacen feliz a la gente”, explica Edwards en declaraciones a The Fast Company. Además, los influencers de cuatro patas jamás se pronuncian sobre temas políticos y no cometen la torpeza de ser cazados beodos en ninguna fiesta, apostilla.

Como los influencers humanos, los perros llenan también la billetera con los posts que tienen a bien publicar en las redes sociales. Por abrirse paso en los perfiles 2.0 de animales con entre 100.000 y 200.000 “followers” los anunciantes desembolsan varios miles de euros. Y quienes desean tener un alcance de más de un millón de seguidores pueden llegar a pagar entre 10.000 y 16.000 dólares por post patrocinado.

Edwards mira, de todos modos, más allá de las redes sociales y prevé expandir su negocio al universo de los eventos. Su primera tentativa en este terreno ha sido en todo caso muy exitosa. En la última edición de PetCon, un evento con ponencias que giran en torno a los productos para perros y el comportamiento canino, hubo encuentros con algunos de los influencers caninos más populares del momento. Y por asistir al evento los participantes (que se contaron por miles) pagaron la nada desdeñable cifra de 75 dólares.

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