Singularu es una de las marcas de joyas y bisutería más ‘trendy’ de España, con origen en Valencia, esta marca ha logrado conquistar a las españolas gracias a una personalidad propia. Desde sus primeros pasos como un negocio completamente online, hasta nuestros días con presencia en 63 puntos de venta, Singularu se ha consolidado como un importante referente en su sector, que tiene la mirada puesta en la internacionalización.
Con una filosofía de diseño que combina elegancia y accesibilidad, Singularu se distingue por su enfoque en la calidad, la innovación y la cercanía con sus clientes. Es por ello que Cristina Aristoy, CEO de la marca, quien ofrece una entrevista a MarketingDirecto.com – MKD, donde destaca las claves de esta firma de joyería ‘Made in Spain’, que trabaja con más de 180 proveedores locales y nacionales.
¿Cómo nació la idea de la marca Singularu?
Singularu se gesta en ‘Demium’ y después pasamos por Lanzadera. Teníamos muchas ganas de emprender, de crear algo que nos aportara valor, pero no nació como el Singularu que conocemos ahora. Primero, se concibió como un marketplace de artesanos, después, viendo la tendencia del mundo de la joyería, y mi amor por las joyas, decidimos dar un cambio de rumbo. Así que, oficialmente, Singularu nace en Valencia en 2014.
Nuestra idea principal era ofrecer joyería en tendencia a precios asequibles y para todos los estilos. Apostamos por un modelo que uniera la tendencia, la personalización y la calidad, todo con un enfoque de marca cercana, que al final es lo que somos y lo que queríamos transmitir. Aunque inicialmente empezamos siendo un negocio 100% online, apostamos por el mundo retail, y 63 puntos de venta después, actualmente nos encontramos por todo el territorio nacional y quien sabe si en un futuro cercano, en tiendas físicas a nivel internacional.
A pesar de contar con un canal online sólido, una de las grandes propuestas de Singularu son las tiendas físicas, ¿a qué se debe esta apuesta? ¿cuál crees que es el valor diferencial de las experiencias en tiendas físicas?
Aunque nacimos como marca digital, vimos que nuestras clientas querían tocar, probarse y vivir la marca de una forma más cercana. Las tiendas físicas nos permiten ofrecer una experiencia más sensorial, personalizada y emocional. Además, nuestros equipos en tienda son claves para reforzar ese vínculo con cada clienta, asesorándolas como si fueran amigas. Creemos que la omnicanalidad es la clave: estar donde la clienta quiera encontrarnos.
Singularu también se ha enfrentado a grandes desafíos, como la reestructuración de la empresa después de la DANA del pasado octubre. ¿Cómo vivisteis esta etapa?
Fue un momento muy duro. Las lluvias afectaron de forma directa a nuestra logística y almacenes, y tuvimos que reaccionar con rapidez para no frenar el ritmo de atención y entregas. Pero también fue una prueba de fortaleza de equipo: todas las áreas se volcaron, demostrando que el espíritu Singularu va más allá del producto. Aprendimos a ser más resilientes, a valorar la capacidad de adaptación y a reforzar nuestros procesos de cara al futuro. Nuestras clientas estuvieron al pie del cañón y nos apoyaron en todo momento.
La presencia en redes sociales de la marca demuestra una fuerte conexión con sus clientes, ¿qué hace la marca para fortalecer ese vínculo?
La escucha activa es una de nuestras señas de identidad. Hablamos a diario con nuestra comunidad, recogemos sus opiniones, sus ideas y sus ganas. Las redes no son solo un canal de promoción, sino una forma de co-crear y construir la marca juntas. Ellas saben que su opinión es super valiosa para nosotras, y estamos en constante contacto con el feedback que nos dan.
Las tendencias de joyería y accesorios evolucionan muy rápidamente, impulsadas en gran medida por las RR.SS. ¿Cómo se toman las decisiones sobre las colecciones? y ¿cómo compaginan responder a las tendencias a la vez que crean productos de calidad?
Tenemos un equipo de diseño muy conectado con el mundo digital, las tendencias globales y el feedback de nuestras clientas. Observamos, escuchamos y analizamos, pero también filtramos y adaptamos cada tendencia a nuestro ADN. Lo importante no es solo seguir modas, sino reinterpretarlas a nuestra manera. Diseñar una gran parte de nuestras joyas con producción local nos ayuda a ser más ágiles cuando nos tenemos que adaptar a las tendencias del momento.
Una de las propuestas de Singularu es el ‘Made In Spain’, ¿qué ventajas ofrece la fabricación local a la marca?, (tanto en términos de calidad como de identidad)
Apostar por la producción local no solo nos da más control sobre la calidad, sino que también refuerza nuestros valores como son la cercanía y la responsabilidad. Además, hemos ya creado relaciones muy estrechas con nuestros proveedores y nos encanta construir el tejido empresarial nacional juntos. También sentimos que es una forma de apoyar al talento y la artesanía de aquí, que es parte de nuestra identidad.
¿Cómo ha influido la sostenibilidad en las decisiones de diseño y producción de la marca?
La sostenibilidad está cada vez más presente en todo lo que hacemos. Desde materiales reciclados hasta packaging responsable, buscamos constantemente formas de reducir nuestro impacto. Sabemos que no hay un camino perfecto, pero sí una voluntad clara de mejorar y de hacerlo con transparencia. Para nosotras, ser sostenibles no es una moda, sino un compromiso a largo plazo con el planeta y con nuestras clientas.
¿Cómo ves el futuro del sector? ¿Qué podemos esperar de Singularu en los próximos años?
Creo que en el futuro no será suficiente vender productos, ya estamos viendo que la tendencia es ir más allá, comprender a la clienta y adelantarte a las tendencias, para nosotras es estar en el momento que ella tiene un evento, un momento importante. Además, uno de nuestros grandes retos para los próximos años es la internacionalización. Ya hemos dado algunos pasos fuera de España a nivel online, y queremos seguir explorando nuevos mercados. Lo haremos como siempre de forma sostenible y adaptándonos al mercado del país. Tenemos muchas ganas la verdad, nos haría mucha ilusión ver una tienda Singularu en Alemania o Portugal.





