La victoria de Alemania en el Mundial saca brillo a la ya de por sí lustrosa marca "made in Germany"

madeingermanyCuando Philipp Lahm, capitán de la selección alemana de fútbol, levantaba ayer la codiciada Copa del Mundo de la FIFA en el legendario estadio de Maracaná, la cuarta en la historia del combinado germano, él y sus compañeros de equipo eran 300.000 euros más ricos.

Sin embargo, la recompensa económica con la que la Federación Alemana de Fútbol ha querido premiar a los suyos por su gesta en Brasil se antoja pequeña con el acelerón que podría protagonizar la marca "made in Germany" en los próximos meses. En realidad a esta marca le va ya a las mil maravillas, pero la victoria de los de Joachim Löw podría inyectarle aún más gasolina, según pronósticos del instituto de investigación Prognos AG.

“La marca ‘made in Germany’ gana definitivamente en valor con la victoria en el Mundial”, asegura Christian Boellhoff, director de Prognos AG en Berlín, en declaraciones a Bloomberg. “El triunfo en el Mundial tendrá mucha fuerza en las exportaciones alemanas”, añade.

Alemania, la economía más potente de Europa, es la tercera exportadora más grande del mundo por detrás de China. En 2013, y de la mano de empresas como Mercedes-Benz, Adidas y Siemens, Alemania exportó mercancías en el extranjero por valor de 1,09 billones de euros.

Adidas, sponsor oficial de Alemania y también de la que fue ayer su rival en el campo, Argentina, pudo presumir ayer de ser “la marca más visible” en la final, como bien se encargó de recalcar la semana pasada Herbert Hainer, CEO de la célebre marca deportiva alemana.

“Desde el punto de vista psicológico la victoria de Alemania en el Mundial tiene un efecto muy positivo en la confianza en sí mismo del país”, señala Boellhoff. “No podemos calcular en detalle este efecto, pero sí es cierto que puede tener una influencia muy positiva en la motivación laboral y en la confianza en la producción de calidad”, agrega.

No en vano, las anteriores victorias de Alemania en el Mundial de Fútbol han coincidido también con periodos de prosperidad económica en el país germano. En 1954, cuando el combinado teutón se impuso a la selección húngara en Berna, la economía germana comenzó a remontar el vuelo tras el mazazo de la Segunda Guerra Mundial.

La Copa Mundial de la FIFA que Alemania volvió a alzar en 1974 coincidió con un nuevo resurgir de la economía germana. Sólo un año antes, en 1973, Alemania se convertía en una de las naciones fundadoras del grupo de los seis países más industrializados del mundo.

Por otra parte, la final del Mundial de 1990 en Roma, donde Alemania logró imponerse en el terreno de juego a Argentina, se produjo ocho meses después de la caída del Muro de Berlín.

“Es cierto que en los tres años posteriores a 1990 la economía alemana creció con mucha fuerza pero la razón en este caso fue la reunificación y no tanto el fútbol”, reconoce Boellhoff.

La victoria de Alemania ayer en Maracaná supone la cuarta de la selección germana en un Mundial de Fútbol, que acorta así distancias con Brasil, con cinco títulos en su haber.

Espoleada o no por la gesta de su selección en el Mundial, lo cierto es que la economía de Alemania tiene todas la papeletas para inaugurar una auténtica edad de oro en los próximos años, recalca Boellhoff.

“Alemania es el único país de las grandes economías europeas que está realmente en una situación fuerte en la actualidad”, dice Boelhoff. “Y esta situación mejorará aún más cuando sus vecinos salgan gradualmente de la crisis, algo que ocurrirá en los próximos años”, apunta.

El crecimiento económico alemán pegó un brinco más fuerte de lo esperado durante el primer trimestre del año, llevado en volandas por la demanda interior y el “boom” de la construcción. En junio el Bundesbank corrigió al alza las previsiones de crecimiento y predijo que el PIB alemán crecería un 1,9% este año, frente al 1,5% inicialmente previsto en mayo.

“A lo largo de los años hemos generado crecimiento apoyándonos fundamentalmente en nuestras industrias y en nuestras exportaciones”, indica Boellhoff. “Esto se está dejando notar en los ingresos de los propios alemanes, que están contribuyendo más que nunca al crecimiento económico germano. Esta tendencia alcanzará su punto culminante entre 2017 y 2018 y se prolongará durante la década de los años 20”, concluye el ejecutivo de Prognos AG.

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