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6 grandes fallos y 6 grandes lecciones de un publicitario felizmente casado con el fracaso

failEn la publicidad la carretera que conduce al éxito es una carretera de peaje en la que el que ejerce de peaje no es otro que el fracaso. Lejos de contemplar el fracaso como un obstáculo y sonrojarse ante él, los publicitarios deben mirarlo a los ojos y verlo como lo que es, un buen amigo.

¿Por qué? Porque el fracaso es la antesala de éxito. Para triunfar en la vida y también en la publicidad no queda otra que fallar miserablemente. Así lo cree al menos Chacho Puebla, socio y CCO de la agencia LOLA, que hizo ayer su particular loa al a menudo denostado fracaso en su ponencia en El Ojo de Iberoamérica.

“Cometí mil errores en mi vida. Me equivoco todos los días”, reconoció Puebla. “Mis errores afectan tanto a mi vida personal como profesional, pero hoy prefiero poner el acento en los primeros, en los errores personales”, añade. Al fin y al cabo, de los errores siempre se aprende y sus enseñanzas son extrapolables a la vida, pero también al trabajo, en concreto al trabajo publicitario, dijo.

chacho

A lo largo de su ponencia, Puebla se abrió en canal y dejó a la vista de los presentes sus entrañas, entrañas de las que salieron en su día 6 grandes fracasos de los que supo extraer, sin embargo, valiosas lecciones.

1. Failure nights
¿La idea de este proyecto? Animar a la gente a que bajo la capa de la oscuridad se despojaran de la vergüenza y hablaran de sus propios fracasos con otras personas. ¿El problema? Que la gran idea que Puebla parecía tener entre manos no era única ni mucho menos. “Me di cuenta de que todo el mundo estaba ya haciendo ‘failure nights’”, admitió.

No obstante, y lejos de dejarse arredrar por este fracaso, Puebla se las ingenió para dar una vuelta de tuerca a ese fracaso convirtiéndolo en una lección que resume en 3 puntos:

- Antes de hincarle el diente a una idea, debemos comprobar si existe o no.
- Debemos buscar en Google. Google lo sabe todo y nos dirá si nuestra novedosa idea no resulta finalmente tan novedosa.
- Unas vez hechas estas comprobaciones, hay que echarle “huevos” y decidir si seguimos o no adelante con la idea, señaló Puebla.

2. 55 Burned
55Burned es un proyecto personal de Chacho Puebla que nació de su interés y posterior desinterés (o desapasionamiento) por los collages. Unos collages a los que decidió prender fuego, reducirlos a cenizas y utilizar esas cenizas para escribir algo: “Siempre puedes volver a empezar”. El socio y CCO de LOLA creó un vídeo en el que explicaba lo que él le parecía un proyecto muy original, lo colgó en YouTube y se topó de bruces con el fracaso.

De este fiasco Puebla se llevó, con todo, una lección que se le ha quedado grabada para siempre en su corazón y en su cabeza:

- No todo el mundo aspira a la complejidad. “Que yo sea complejo o aspire a serlo no quiere decir que los demás también quieran ser complejos”, señaló.
- Con sólo uno que cambie, merece la pena. Pese a que 55 Burned fue una idea que no cuajó, a una persona en concreto le cambió le vida. “Ya sólo con eso, el fracaso no es tanto fracaso”, dijo. “No tenemos que cambiar la percepción de todo el mundo, con cambiar la percepción de algunos basta”, agregó.
- Hacer inspira. “Haciendo cosas, aunque aparentemente inútiles y absurdas, ayudamos a los que tenemos a nuestro alrededor”, indicó.

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3. Quilombo
Quilombo es un libro con el que Chacho Puebla, mendocino de pro, trató en su día de mostrar al mundo su ciudad natal, Mendoza (Argentina), como si se la mostrara un amigo, a un colega. No era una guía turística al uso y tampoco lo pretendía, subrayó. El proyecto prometía y Puebla estaba convencido de la bondad de su idea, pero parece que los demás no vieron en este proyecto las luces de neón que a él le cegaban. Quilombo pasó a formar parte del trastero de proyectos fracasados de Puebla, pero antes de acabar allí regaló a su autor una lección encerrada en 3 píldoras:

- Pagar sale más barato.
- Saber que vas a fallar lo hace más fácil, pero no menos doloroso. “Fallar duele y el que diga lo contrario miente”, asegura.
- Nada es tan fácil como parece.

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4. Suerte & Destino
En este proyecto Puebla quiso experimentar con la suerte y el destino. Para ponerlo en marcha, distribuyó 12 cartas entre personas anónimas que, mediante un código de acceso a una website, revelaban a los incautos participantes en este experimento una fotografía del propio Puebla y les invitaban a explorar en su destino compartido. Puebla esperaba que gracias a este experimento la gente se enamorara y si hicieran amistades para toda la vida, pque ero lo cierto es que no pasó nada. Aun así, no pasó nada sólo de manera relativa, ya Suerte & Destino regaló a Puebla una valiosa lección que sintetiza en 3 puntos:

- La gente es vaga, no les pidas mucho.
- La gente le tiene miedo a lo desconocido. “Todos le tenemos miedo a lo nuevo, pero generalmente la gente más tradicional tiene más dificultades para arrojarse en brazos de lo nuevo”, apuntó Puebla.
- Ayudar ayuda. Pese a que no pasó nada, 10 de los participantes en Suerte & Destino le felicitaron por el proyecto. “Ayudar a los demás te ayuda a ti mismo”, señaló.

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5. Panza
Puebla reconoce sin ambages tener un importante problema con su línea. “No puedo bajar la panza. Lo intento y no puedo. Sé que para bajarla, debería comer menos y hacer deporte, pero no lo hago”, confesaba ayer en su ponencia en El Ojo. Por eso, “mi panza es también un fracaso”, añadía. ¿Y qué se puede aprender de una turgente panza que se quiere aventurar en el universo de la planicie pero no puede? Muchas cosas:

- Si no lo das todo, no te puedes quejar.
- Tampoco está tan mal, a veces vale la pena. “Hay que distinguir las cosas importantes de verdad de las que no lo son tanto. Yo priorizo y con panza soy más feliz”, indicó.
- La envidia es un buen motor. “La envidia sana a los afortunados seres sin panza que en su día la tuvieron como yo la tengo ahora es algo que a mí personalmente me motiva”, dice.

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6. LOLA BCN
LOLA BCN, la filial de la agencia madrileña LOLA en la Ciudad Condal, está actualmente en trámites de “divorcio” con el fracaso. Sin embargo, sigue siendo su “marido”, indicó Puebla. Cuando LOLA abrió nueva agencia en Barcelona, se tuvo que enfrentar a un importante reto: contratar en un mes a 100 personas. Y ya sea porque las prisas no son buenas consejeras o por lo que fuera, Puebla sintió enseguida que había algo que no funcionaba en LOLA BCN. “No había buen feeling. Yo personalmente no veía a la gente feliz”, admitió. La lección que Puebla aprendió de este fracaso se condesa en 3 puntos:

- La cultura (la cultura de LOLA Madrid en este caso) no se compra.
- No todos entienden la libertad total por la que nos regimos en LOLA Madrid. “Hay que enseñar a ser libre”, insistió Puebla.
- Ser grande achancha, le instala a uno en la comodidad.

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Tras repasar algunos de los fracasos de su larga nómina de meteduras de pata, Puebla concluyó asegurando que en los últimos años el éxito ha sufrido una crisis. “El éxito se está redefiniendo en la vida y también en la publicidad”, subrayó. “Antaño la gente se metía en el negocio publicitario por la guita. Ahora no. Los publicitarios no queremos guita, queremos que nuestra ideas salgan adelante y tener de nuestra parte a quien decide en el universo de los anunciantes”, señaló. “Prefiero equivocarme mil veces con tal de ver salir adelante mis ideas que llenarme los bolsillos de guita”, sentenció Puebla.

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