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E. Schmidt (Google) en SXSW: "¿Vigilancia, autocensura, falta de privacidad? Ese el precio de internet"

schmidtEric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, se subió el pasado viernes al escenario de la conferencia tecnológica South-by-Southwest (SXSW) en Austin (Texas), para intentar sentar las bases del futuro digital. Y lo hizo en un mano a mano con su colega de Google Jared Cohen, con quien es co-autor del libro The New Digital Age.

En su intervención en SXSW Schmidt habló de "nuestro mundo". ¿Y qué entiende el presidente ejecutivo de Google por “nuestro mundo”? Básicamente se trata del acceso a la comunicación, la información y en último término también al consumo. Un acceso que es posible gracia a ese bien común bautizado con el nombre de internet. ¿El problema? Que ese bien común es hoy por hoy inaccesible a miles de millones de personas en todo el mundo. De ahí que el plan de Schmidt sea hacer llegar internet a todo el mundo y de paso también hacer más “rico” a Google.

De ahí también que durante los últimos meses Schmidt y Cohen hayan viajado a países como Corea del Norte, ajenos hoy por hoy al privilegio que supone la red de redes. Cohen califica al país norcoreano de “la última frontera de internet”.

Como Facebook, Google quiere hacer llegar internet de manera totalmente “desinteresada” a todos los rincones del planeta y quiere hacerlo con la aquiescencia del Gobierno de Estados Unidos. Al fin y al cabo, internet es desde hace mucho tiempo un importante instrumento de poder para Washington. Cuanto más amplia sea la difusión de internet, mayor acceso tendrán la NSA y compañía a los datos personales de los ciudadanos.

¿Es internet un instrumento absolutamente centralizado por Estados Unidos? A esta pregunta tanto Schmidt como Cohen responden con un ataque. ¿Y si la red de redes hubiera sido inventada por China? ¿No habría censura por todas partes? Está claro que la vigilancia y la censura son cosas poco agradables, sobre si quien asume ambas tareas es otro distinto a uno mismo.

El problema reside en lo que Schmidt y Cohen denominan la “permanencia de los datos”. “Alguien en el futuro grabará todo lo que decimos, exactamente como ahora”, aseguran. Aun así, “no recomendamos en absoluto la autocensura”, recalcan.

De todos modos, y pese al problema de la “permanencia de los datos” inherente a la red de redes, Schmidt y Cohen tienen muy claro que internet es algo bueno para la humanidad. Y también para ellos mismos. Al menos para el primero la salvación del mundo a través de internet está siendo de lo más lucrativa. En 2013 el presidente ejecutivo de Google recibió una gratificación de 106 millones de dólares. Casi nada.

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