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Lo que de verdad importa en publicidad no son los "leones" o los "soles", sino los abrazos de tus padres...

Lo que de verdad importa en publicidad no son los "leones" o los "soles", sino los abrazos de tus padres...El publicitario y escritor peruano Gustavo Rodríguez, quien se dispone a lanzar en España su última novela, “El cocinero en su tinta”, ofreció este lunes una charla titulada “Los Leones no son los abrazos de tu madre. Una mirada a lo que de verdad importa en la publicidad” en las oficinas de la agencia Swing Swing de Madrid de la mano del c de c y Gonzalo Figari, de la agencia d6. Gustavo trabaja actualmente desde una consultora que lleva su mismo nombre y antes lo había hecho desde Toronja Comunicación, una agencia que combinaba distintas disciplinas de comunicación.

“En 1996 yo estaba en Cannes y conocí a un gran creativo publicitario brasileño, que el año anterior había ganado el Grand Prix de Gráfica con su agencia, y me contaba que llamó a su madre para decírselo, a lo que ella le respondió ¿pero no estarás comiendo mucho? Esto demuestra que no le importaba que su hijo ganara un premio”.

Cuando Gonzalo Figari y él comenzaron en publicidad, “ni siquiera sabíamos que existía todo esto de los festivales de publicidad“, comentaba Gustabo Rodríguez, porque “no estábamos contaminados por los premios publicitarios y era entonces cuando nos hacía ilusión sacar una idea, éramos felices, lo recuerdo con nostalgia”, añadió.

“Yo he ganado muchos premios en publicidad pero hace años me di cuenta de que esto es una carrera estúpida…”, comentaba Gustavo, “por la manera en que uno se aproxima a los premios”. Y es que “los leones no son los abrazos de tu madre”, según aseguraba el publicitario.

“Cuando yo estudiaba mi padre trabajaba todo el día en la farmacia y lo veía muy poco pero cuando se interesaba por mí era a final de año, cuando llegaban los informes de notas, cuando, si yo lo había hecho bien, él estaba entre la multitud orgulloso para felicitarme. Años después esto se repitió cuando subí a un estrado a recoger un premio de publicidad y busqué a mi padre entre la multitud porque quería volver a sentir lo que sentí de niño, pero mi padre no estaba ahí”, aseguró. “Así es como se refleja la carencia afectiva que tenemos actualmente en la sociedad”.

Por todo esto, hace unos años, decidió “no volver a entrar en premios. Nuestra gran alegría es hacer un buen trabajo, no ganar premios”, dijo Gustavo. “No digo que todo el mundo deba hacerlo, pero fue mi manera de ser más honesto conmigo y con el negocio publicitario”, añadió. Por otro lado, Gustavo aseguró que “a la comunicación social se le acusa de ser poco creativa, del mismo modo que a la comunicación publicitaria se le pude acusar de poco profunda y hasta superficial”. Por eso ahora Gustavo ha decidido ser consultor en una empresa pequeña, lo que le permite a la vez dedicarse a la literatura.

Para ver el vídeo de esta charla, pulse aquí.

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