Venue Brand Experience (VBE), productora internacional especializada en eventos corporativos y experiencias de marca, desarrolló y produjo para Bvlgari un encuentro de marca en el Teatro Real de Madrid que reunió a 140 clientes. VBE asumió el proyecto de forma integral: desde el concepto creativo y el diseño de la experiencia hasta la dirección artística y la ejecución y movilizó a cerca de 100 profesionales entre equipo técnico, producción, montaje y elenco artístico.
El concepto creativo, The Pursuit of Beauty, se inspira en la relación histórica de Bvlgari con Roma y en la idea de la belleza como algo que se persigue, se crea y finalmente se revela. La puesta en escena fue concebida para dialogar con la arquitectura del Teatro Real: arcos escultóricos, materiales nobles, drapeados suaves, una pasarela trazada por luz, música y movimiento se integran como partes de un mismo lenguaje. Y el lujo se trabajó desde la precisión, no desde la acumulación: la escenografía y la propuesta artística debían acompañar a las piezas y al propio Teatro Real, sin competir con ellos.

Una experiencia en cuatro actos
La noche se construyó en cuatro actos, cada uno con un nombre y una intención dentro del recorrido. Wonder acompañó la llegada y el cóctel, marcando la entrada a un universo distinto al cotidiano. Creation convirtió la cena en un acto de creación. Revelation llevó la Alta Joyería al centro de la escena como clímax de la noche. Legacy cerró el recorrido con el after party, como último gesto de una experiencia pensada para permanecer. Durante la cena, una pasarela de luz atravesó el espacio y acercó la presentación y las actuaciones a los invitados, integrándolas en la propia experiencia de la mesa.
La parte artística tuvo un papel central. La coreografía, dirigida por Mar Aguiló, exbailarina de la Compañía Nacional de Danza y con trayectoria junto a William Forsythe y Ji?í Kylián, se inspiró en el Frieze of the Muses y reunió a bailarines principales y solistas de la Compañía Nacional de Danza en una puesta en escena que integró movimiento, sonido, luz, aromas y texturas. El clímax artístico, inspirado en el Bolero de Ravel, combinó danza clásica y contemporánea, danza española, un coro de cámara de diez voces y percusión, con 14 bailarines en escena.
«Para nosotros, lo interesante de este proyecto era conseguir que el concepto no se quedara en una idea o en una escenografía. Tenía que sentirse en el cómo avanzaba la noche, en lo que iba descubriendo el invitado y en la forma en que cada momento preparaba el siguiente. Ahí es donde una idea de marca se convierte realmente en una experiencia», explica Santiago Puig de Lafuente, Managing Partner Europe de Venue Brand Experience.






