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Al "conejito Duracell" de Microsoft se le acaban las pilas: la historia de Steve Ballmer, el chico malo del software

ballmerEs oficial. Tras anunciar el pasado mes de agosto su intención de abandonar el timón del barco de Microsoft, Steve Ballmer tiene por fin sustituto: Satya Nadella. Y lo cierto es que, aunque algunos lo odien, seguro que echaremos de menos las excentricidades y la divertida locura del hasta ahora consejero delegado de Microsoft.

Más allá de Bill Gates, ninguna otra persona ha marcado tanto a Microsoft durante los últimos años como Steve Ballmer. No en vano, Ballmer, que en la actualidad tiene 57 años, lleva la friolera de 34 años en el gigante del software.

Y parece que su largo “matrimonio” con Microsoft le ha salido muy rentable a Ballmer. Según Forbes, Ballmer tiene una fortuna valorada en 18.000 millones de dólares y ocupa la plaza número 21 en la lista de los estadounidenses más ricos. Poco podía imaginar el joven Ballmer que iba a amasar un patrimonio de tales dimensiones cuando pisó por primera vez Microsoft en 1980.

Aun así, Ballmer demostró ser tener mucha ambición ya en sus años escolares. El directivo de Microsoft fue presidente de Club de Política e Información de su instituto, donde se diplomó como el alumno más brillante de su promoción. Después recalaría en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde conoció en 1974 al que sería su jefe: Bill Gates.

Mientras Gates optaba por abandonar la universidad apenas dos años después de comenzar sus estudios para fundar Microsoft junto a Paul Allen, Ballmer terminaba su periplo en Harvard con una licenciatura en Economía y Matemáticas bajo el brazo.

Dos años después Ballmer aterrizaría en la multinacional de productos de gran consumo Procter & Gamble e iniciaría un MBA en la Universidad de Stanford. Un MBA que no llegaría, sin embargo, a terminar. ¿El motivo? Su ex colega universitario Bill Gates se puso en contacto con él y le ofreció el puesto de gerente de negocios de Microsoft, que por aquel momento contaba con 30 empleados. ¿El lugar de trabajo de Ballmer en aquella primigenia Microsoft? El sofá de Bill Gates.

Según la biografía no autorizada Bad Boy Ballmer, el gerente de Microsoft inició su carrera en la empresa de Redmond granjeándose ya desde el principio bastantes enemigos, sobre todo cuando decidió eliminar el pago de horas extras para los empleados. Incluso con Bill Gates llegó a tener por aquel entonces alguna palabra más alta que otra a cuenta de su posición dentro de la empresa.

Una posición que fue cobrando poco a poco cada vez más fuerza, fundamentalmente tras la salida de Paul Allen de Microsoft en 1983, cuando Ballmer se convirtió extraoficialmente en el número 2 de Microsoft. De manera oficial no lograría de verdad este puesto hasta 1998. Antes de esta fecha Ballmer dirigió diferentes departamentos dentro de Microsoft, desde el departamento de desarrollo de sistemas operativos al departamento de ventas, pasando por el departamento de servicio al cliente.

La historia de Steve Ballmer está tan vinculada a la de Microsoft que incluso conoció a su mujer, Connie Snyder, en la empresa de software. En 1990 Ballmer se casaba con Snyder, que trabajaba por aquel entonces en el departamento de relaciones públicas de Microsoft. El matrimonio tendría 3 hijos, unos retoños a los que Ballmer aleccionaría más tarde para alejarse lo más posible de los productos de Apple y Google.

En 2000 se produciría un cisma dentro de Microsoft. Bill Gates decidió pasar a un segundo plano en la empresa que él mismo fundó y confío a su fiel amigo Steve Ballmer la dirección de Microsoft. Ballmer no pudo evitar las lágrimas al despedirse de su jefe y amigo.

Mientras Bill Gates fundaba su propia fundación y se concentraba en realizar acciones benéficas, Ballmer siguió al pie del cañón para que la estela del éxito no abandonara a Microsoft. Bajo su tutela la empresa de Redmond multiplicó por tres su facturación y duplicó sus beneficios. A pesar de estas espectaculares cifras, Ballmer no lo tuvo nada fácil en la bolsa.

Forbes llegó a nombrar en su día a Steve Ballmer el peor CEO de una empresa con sede en Estados Unidos. En los 13 años de su mandato al frente de Microsoft, las acciones de Microsoft se desplomaron y no llegaron nunca a los niveles en que estaban cuando Bill Gates llevaba la batuta de la compañía.

bolsa

Si la bolsa no se le dio nunca demasiado bien a Ballmer, tampoco se le dieron bien sus propios empleados. Al frente de Microsoft, Ballmer introdujo un controvertido sistema de puntuación para sus trabajadores bautizado con el nombre de “Stack Ranking” que no hubiera sido del todo malo si no hubiera sido por un problema: el porcentaje de empleados con puntuaciones buenas, malas y regulares estaba previamente fijado.

¿Lo peor del “Stack Ranking” de Ballmer? Que las malas puntuaciones, muchas veces inmerecidas, repercutían negativamente en los salarios de los empleados de Microsoft. Y esta situación desencadenó una competencia feroz entre ellos que mermó notablemente la capacidad de trabajo en equipo. El “Stack Ranking” de Ballmer pasó a la historia en noviembre de 2013, pero el daño estaba ya hecho. Hay quienes creen que este sistema de puntuaciones se llevó por delante una década entera de innovaciones en Microsoft.

¿La innovación más importante que Microsoft ha dejado escapar en la última década? La respuesta a esta pregunta está meridianamente clara: la innovación de los smartphones.

No obstante, el de haberse subido tarde y mal al tren de los smartphones no ha sido el único “pecado digital” de Ballmer en los últimos años. También hay muchos que le acusan de haber dejado que Google se le haya subido a la “chepa” con su famoso buscador y con el sistema operativo para móviles Android.

De todos modos, y pese a todos sus errores, no hay duda de que pocos directivos han gozado de una influencia tan arrolladora en el universo de la tecnología como Ballmer. Sin Ballmer al frente, Microsoft será una empresa completamente diferente, diferente en sus formas de hacer y diferente también en sus “numeritos”, que seguro que echaremos de menos.

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