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Cómo cinco españoles mandaron su CV a California y lograron conquistar la sede central de Google

330c006d-d64d-47fc-9246-4cf2b44b0b2dTrabajar en Google es un sueño para muchos y, fuera de lo que la gente piensa, a la hora de elegir un nuevo empleado no buscan la mente más brillante. Carlos, Ernesto, Pablo, Alonso y Albert son cinco españoles que cruzaron el charco para acabar en California, sede central del buscador.

Las cinco son experiencias totalmente distintas que todas coinciden en un mismo punto, lo importante es la actitud. “Necesitamos gente de mentalidad y actitud abiertas. Hemos rechazado a candidatos increíbles para puestos de trabajo en los que encajaban por currículum sólo por cuestión de actitud“, explica Carlos Emilio Gómez, miembro del equipo de Estrategia de Negocio Global y Embajador de Google en Motorola. “Es ver si, de algún modo, el candidato se parece a la gente que ya trabaja aquí, y pronosticar en base a ello si será un buen jugador de equipo: si ha viajado mucho, si practica deporte, en definitiva, si tras pasar 30 o 40 minutos con él, sientes que quieres trabajar con esa persona”, explica, según recoge 20 Minutos.

Google busca a trabajadores espabilados y es que, según explican, nadie les va a decir lo que tienen que hacer. El caso de Pablo Menéndez, miembro del equipo de Marketing de Productos de Google, fue peculiar. Entró en la empresa californiana como becario y al poco tiempo de empezar las prácticas, su tutor desapareció del mapa. “Le pregunté a la gente si sabían dónde estaba y me dijeron que no podían decírmelo, que era confidencial“.

Los cinco tuvieron que demostrar esta actitud desde el minuto uno. Sus entrevistas no fueron del todo comunes y algunos dejaron boquiabiertos a sus entrevistadores. Ernesto de la Rocha tenía que realizar la entrevista por videoconferencia desde España tres días antes se compró un billete de avión con destino a California para hacerla en persona. “El entrevistador me dijo que nunca le había pasado nada igual”, cuenta el joven.

Alonso Alarcón también explica su curiosa llegada a Google. “Creo que, contando esa ocasión, he llevado corbata unas diez veces en mi vida. Durante la entrevista, empecé a sudar, y pedí si me la podía quitar. Los entrevistadores me dijeron que por supuesto y se echaron a reír”, cuenta. En la entrevista le preguntaron a Alonso si no le desmotivaba el hecho de que el puesto de trabajo para el que optaba fuese aburrido: “No lo dudé ni un instante. Les dije: ‘Ahora estoy desempleado, eso es todavía más aburrido'”.

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