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Zuckerberg, un emperador vitalicio al frente de Facebook

Por qué el arrogante emperador Mark Zuckerberg es (casi) como Fidel Castro

Al frente de Facebook Mark Zuckerberg es una suerte de emperador vitalicio cuyas decisiones (aunque erróneas) nadie se atreve a discutir, según Jeffrey Sonnenfeld.

zuckerbergJeffrey Sonnenfeld es profesor en la elitista Universidad de Yale y desde hace décadas pone bajo la lupa a los CEOs de las grandes empresas estadounidenses.

A uno de los CEOs más de moda (a su pesar) del momento, Mark Zuckerberg, Sonnelfeld le dedica palabras que son de todo menos lisonjeras. A juicio del profesor, el fundador de Facebook demuestra una “una audacia casi inconcebible que le lleva a negarse de plano tanto a aprender como a escuchar”.

La supuesta renuencia de Zuckerberg a la hora empaparse de conocimientos ajenos y de abrir muy bien las orejas (para recibir el “feedback” de los demás) es en gran parte la culpable de la profunda crisis que acecha actualmente a Facebook desde que estallara el caso Cambridge Analytica.

En una entrevista concedida recientemente a Spiegel Sonnenfeld asegura que Zuckerberg ha hecho una lectura completamente errónea del escándalo. “Se ha empeñado en contemplarlo como un mero problema de relaciones públicas, cuando afecta en realidad al que constituye el núcleo del modelo de negocio de su empresa: el tratamiento de los datos personales”, señala Sonnenfeld.

Zuckerberg, recuerda el profesor, tardó varios días en dar la cara en lo referente al caso Cambridge Analytica. ¿El problema? Que este caso es en realidad sólo la punta del iceberg y Facebook tiene problemas desde hace años (por mucho que sus máximos directivos nieguen la mayor).

Desde el punto de vista de Sonnenfeld, la cúpula directiva de Facebook peca de autocomplacencia y “cree realmente estar por encima del bien y del mal”. El convencimiento que Zuckerberg y sus colegas tienen de hacer siempre bien las cosas es fanático y casi religioso. Por eso precisamente, argumenta el profesor, la compañía trata de eludir su responsabilidad en el mal uso que a todas luces se ha hecho de los datos personales de sus usuarios.

Facebook ha metido la pata en el caso Cambridge Analytica y probablemente la seguirá metiendo en el futuro. ¿Por qué? Básicamente porque Zuckerberg controla el 60% de los votos en el consejo de administración de su empresa, indica Sonnenfeld. El suyo es el modelo del “emperador vitalicio”, muy similar al que utilizó en su día Fidel Castro en Cuba. Zuckerberg hace y deshace a su antojo y no tolera apenas injerencias externas en la dirección de su empresa, denuncia el profesor.

En el escándalo que Facebook tiene actualmente enredado en torno al pescuezo la dirección de la compañía no sólo ha pecado de incompetente sino que ha sido también hasta cierto punto cómplice, afirma Sonnenfeld.

Facebook es, según el profesor, una empresa corrompida por la propia arrogancia de sus líderes. “También Sheryl Sandberg ha resultado ser una auténtica decepción. No ha demostrado aún ninguna fortaleza en materia de liderazgo”, subraya.

De hecho, apunta el profesor, la arrogancia que corroe por dentro a Facebook puede convertirse en su peor enemigo (y eventualmente “matar” a la compañía). “El modelo de negocio de Facebook está amenazado y la empresa no ha sido capaz aún de proporcionar una respuesta atinada a esa amenaza”, razona el profesor.

Para que Facebook dé el giro (radical) que su plataforma necesita a gritos es necesario que los inversores ejerzan más presión sobre Zuckerberg. Es poco probable, de todos modos, que Zuckerberg abandone el timón de la compañía (aun cuando ésta siga perdiendo valor en bolsa), vaticina Sonnenfeld. “Zuckerberg es joven, tiene todavía mucho que aprender”, concluye el profesor.

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