5 maneras de hacerse el "harakiri" utilizando el content marketing a modo de puñal

harakiriEl marketing de contenidos tiene comiendo de la palma de su mano a muchísimos marketeros, que le están jurando amor eterno (sin pensárselo dos veces) a esta disciplina.

Sin embargo, en torno al content marketing hay actualmente muchísimo runrún y en medio de tantísima confusión a los marketeros les cuesta a veces sacar el máximo jugo a esta disciplina.

En nombre del marketing de contenidos se cometen muchísimos pecados, pero estos que enumera a continuación Horizont son probablemente los más graves:

1. Poner el foco en las acciones y olvidarse de las estrategias
Muy a menudo las empresas se tiran a la piscina del content marketing sin haber evaluado antes de manera concienzuda el potencial real de esta disciplina y sin haber alumbrado una estrategia concreta para hincarle el diente. Desprovistas de una estrategia que les dé cohesión, las acciones de marketing están condenadas a ser meros “parches” para los problemas que acucian a las empresas. Antes de aproximarse a esta disciplina los marketeros deben tener muy claro qué objetivos esperan conseguir y, quizás lo más importante, a quién desean dirigirse.

2. Dejar el content marketing en las manos equivocadas
El marketing de contenidos es una disciplina todavía relativamente nueva dentro de las empresas, que no saben muy bien cómo gestionarla. Por pura inseguridad y también por falta de respeto al content marketing algunas compañías terminan delegando esta disciplina en las manos equivocadas. Para tener el éxito a su vera, el marketing de contenidos debe ser ejecutado por personas que tengan sobre él una visión de 360 grados. Aunque algunas empresas encomiendan sus esfuerzos a agencias externas, lo cierto es que esta disciplina echa habitualmente más brotes verdes cuando se gestiona de manera “in-house”.

3. Una buena receta para demasiados cocineros
Para prosperar el marketing de contenidos debe ser gestionado de manera centralizada y libre de fricciones entre las diferentes personas a su cargo. Estas fricciones son muy habituales cuando el presupuesto asignado al content marketing está repartido entre diferentes departamentos. Por esta razón, lo mejor en estos casos es abogar por un presupuesto concertado a la hora de aproximarse de manera ordenada (y libre de zancadillas) a esta disciplina.

4. Alumbrar contenido poco relevante
El viejo dicho de que “el cliente es el rey” es especialmente cierto en el universo del content marketing, donde todo aquello que no tenga el foco puesto en el cliente está condenado a fracasar. A la hora de alumbrar contenidos, las marcas no pueden permitirse el lujo de mirarse el ombligo (y de dejar consecuentemente en un segundo plano al cliente). Si no se preocupan de alumbrar contenidos verdaderamente relevantes para el consumidor, las marcas tienen todas las de perder en esta disciplina.

5. Contenido caro, promoción barata
A las empresas se les mete a menudo entre ceja y ceja volcar todos sus esfuerzos (humanos y económicos) en contenidos de muchísima calidad que después (y ahí viene la contradicción) no se preocupan de promocionar adecuadamente. Por muy excepcional que sea la calidad de esos contenidos, sin una promoción adecuada (que lógicamente cuesta dinero), estos no llegarán nunca demasiado lejos.

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