5 razones por las que el contenido servido a modo de "snack" sabe de rechupete

contenidoEn el universo del marketing de contenidos lo mismo vale (en términos de eficacia) enrollarse como las persianas con artículos de más de 1.000 que enarbolar la bandera de la concisión e intentar conquistar al consumidor (y a su estómago) con pequeños pero sabrosos pedacitos de información.

Tanto una como otra fórmula (la larga y la corta) son eficaces y demuestran tener un excelente rendimiento, pero en esta ocasión queremos fijar la mirada en la segunda, aquella que sirve el contenido a modo de "snack".

Aupado por plataformas 2.0 como Instagram y Vine, el denominado “snackable content” es todo un experto haciendo la boca agua al usuario. Y por eso las marcas harían bien en hacer suya esta receta. A continuación, y de la mano de Newscred, diseccionamos las razones por la que el “snackable content” debería abrirse paso en las estrategias de marketing de contenidos de los “marketeros”:

1. El contenido de carácter visual es sumamente “pegajoso”
Los “marketeros” ya son plenamente conscientes de que los elementos de carácter visual son sumamente efectivos cuando aparecen intercalados entre textos. Pero lo cierto es que las imágenes son mucho más poderosas de lo que pueden llegar a suponer los “marketeros”. Según un estudio de 3M, el cerebro humano procesa las imágenes (el epítome del "snackable content") 60.000 veces más rápido que los textos. Y a menos que un texto esté vinculado a una imagen, muchos consumidores son incapaces de retener su contenido. Ya lo dice el viejo dicho: “Una imagen vale más que mil palabras”.

2. La capacidad de atención del consumidor es limitada
La capacidad de atención humana es en la actualidad de apenas 8 segundos, 4 segundos menos que en el año 2000. La mayor parte de los internautas abandona las páginas web transcurridos entre 10 y 20 segundos (y ya aguantan mucho). En una era en la que la atención del consumidor es atacada por todos los flancos las marcas no deben abusar de su paciencia y deben invitarle, no a un banquete, sino a un “picoteo” de contenido.

3. El móvil es el rey
Los teléfonos inteligentes se han convertido en los dispositivos favoritos del internauta para conectarse a la red de redes. Y en estos gadgets la lectura de textos largos saca inevitablemente en el internauta al holgazán que hay agazapado en sus entrañas. Cuando se conecta a internet desde un smartphone, es muy probable que el usuario prefiera echar un rápido vistazo a una infografía que zambullirse en un texto de 2.000 palabras.

4. Los datos (claros y concisos) se traducen en “shares”
Los contenidos en los que se pone en el acento en unos pocos y clarividentes datos (avalados por expertos) son un auténtico imán para los “shares” (y animan al usuario a buscar más información).

5. La consistencia del contenido es importantísima
Si una marca se limita a producir artículos de 1.000 palabras, lo tendrá bastante complicado para añadir una mínima pátina de consistencia (y coherencia) a sus contenidos. Cuando el contenido toma la forma de “snack”, la consistencia (en la forma, el estilo y en las plataformas) es mucho más fácil de conseguir. Y no sólo eso. Un “meme”, un GIF o una infografía pueden ser tan efectivos o más que un artículo de más de 1.000 palabras (y no requieren tanto esfuerzo).

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