Como la comida basura, el "contenido basura" es apetitoso, pero ¿es eficaz?

contenidoEl "contenido basura" es como la comida basura. Es barato, fácil, rápido y en general poco satisfactorio (siempre nos deja con hambre de más). Pero, como la infame "junk food" que tanto gusta a muchos, está en todas partes.

¿El problema? Que el contenido a secas, no ese "junk content" que podemos degustar prácticamente en cada esquina, debe reunir en sus entrañas tres características. Debe ser fresco, relevante y valioso para la audiencia. Y "cocinar" contenido con estar tres características no es fácil ni mucho menos.

Si las toneladas de contenidos y contenidos que hay ahí fuera cumplieran siempre estos tres requisitos, no hablaríamos de toneladas sino de kilos (o quizás de gramos).

Obsesionados con el tan de moda “content marketing”, los “marketeros” se han empeñado en fabricar de manera frenética contenido, tengan o no tengan algo relevante que decir. La cuestión es producir contenido sin ton ni son. Que tenga un mínimo de calidad es algo totalmente baladí.

Y ese el principal error en el que incurre el “contenido basura”. Es contenido, sí (la comida basura también es comida), pero no aporta nada a la audiencia y, por ende, es completamente ineficaz.

El “contenido basura” se consume fácil y rápidamente, pero no cala hondo en el lector (al fin y al cabo no le aporta nada). El contenido a secas, aquel que es fresco, relevante y valioso, no es quizás tan fácil y rápido de digerir, pero sí deja aporta nutrientes a la audiencia y es, por consiguiente, eficaz.

¿La moraleja? Que si queremos triunfar de verdad en el universo del marketing de contenidos, debemos poner no tanto el acento en la cantidad como en la calidad. La cantidad sin calidad es sinónimo de ineficacia.

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