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Los 7 pecados mortales (y medio) del marketing de contenidos

marketing de contenidosEl marketing de contenidos tiene sorbido el seso a los «marketeros» (con toda la razón del mundo, por otra parte). ¿El problema? Que algunos «marketeros» son unos auténticos pecadores en su aproximación en esta disciplina.

Haciendo marketing de contenidos se pueden cometer muchos pecados, pero los más graves (y mortales) son los que enumera a continuación la empresa de software Oracle:

1. El egocentrismo
No hay nada peor que hacer marketing de contenidos y dejarse llevar por el egocentrismo. En el marketing de contenidos los protagonistas no somos nosotros sino los consumidores. La clave está en poner el foco en las necesidades y los problemas de los consumidores y en poner a su disposición contenido verdaderamente útil. Los productos y servicios de nuestra marca pueden formar parte de ese contenido, pero no acaparar todos los flashes. De lo contrario, el consumidor detectará “ipso facto” el “autobombo”.

2. La obsesión por las ventas
En el marketing de contenidos el último objetivo no es vender al consumidor, es agasajarle con historias con “gancho” que sirvan para acercarle a nuestra marca. Marketing no es siempre sinónimo de venta. En el marketing de contenidos, de hecho, la venta pura y dura poco o nada tiene que ver con esta disciplina.

3. No tomarse la molestia de conocer al público objetivo
Antes de lanzarse a la piscina del marketing de contenidos, los “marketeros” deben hcer el esfuerzo de observar y analizar al público al que quieren dirigirse. Si no conocemos a nuestra audiencia, nuestros esfuerzos en el universo del marketing de contenidos caerán tarde o temprano en saco roto.

4. Olvidar las tres 3 R del marketing de contenidos
En el marketing de contenidos hay 3 R que los “marketeros” no deben perder en ningún momento de vista: la R de Repurpose (Reconvertir), la R de Reuse (Reuse) y la R de Recycle (Reciclar). El marketing de contenidos no exige que estemos generando constantemente nuevo contenido. El contenido “viejo” tiene también muchísimas posibilidades si lo reconvertimos, reusamos y reciclamos adecuadamente.

5. No planificar
Sin un plan a su vera, el marketing de contenidos está condenado al fracaso. Es necesario planificar para identificar apropiadamente nuestro público objetivo, para definir qué objetivos perseguimos con nuestra estrategia de marketing de contenidos (“leads”, engagement, ventas, etc.), para decidir quiénes van a ser los encargados de producir contenidos (empleados de la propia empresa, trabajadores freelance, etc.), y para diseñar un calendario editorial.

6. No analizar ni medir
De nada sirve que volquemos todos nuestros esfuerzos en el marketing de contenido si después no nos tomamos la molestia de rastrear, analizar y medir las acciones que ponemos en marcha. El rastreo, el análisis y la medición son esenciales para pulsar el éxito (o el fracaso) de nuestras estrategias de marketing de contenidos y saber si vamos o no por el buen camino.

7. No contar con un plan de distribución de contenidos
Por muy bueno que seamos el contenido que hemos alumbrado, lo cierto es que éste no llegará a ninguna parte si nos tomamos la molestia de distribuirlo adecuadamente, promocionarlo y animar a otras personas a que lo compartan.

y medio. Estar al 50%
Cuando nos aproximamos al marketing de contenidos, estamos al 100% con esta disciplina o directamente no estamos. En esta disciplina no hay medias tintas que valgan. Si no nos volcamos al 100%, fracasaremos al 100%.

 

Ya nadie duda de que el marketing está reflotando, pero ¿qué papel juega en esto la investigación de mercado?AnteriorSigueinteJ. C. Grijelmo (Brandcrumb): "en este país, ver un briefing de más de una línea es un milagro" #AdformMadrid

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