Por qué el marketing de contenidos tiene mucho que aprender de los vagos redomados

vagosEl marketing de contenidos no echa brotes verdes de la noche a la mañana. Necesita tiempo para florecer. Y para verlo lleno de flores necesitamos ser constantes y preocuparnos de regarlo todos los días.

Parece muchísimo trabajo, ¿verdad? Sí (pero en realidad no tanto). Para triunfar en el marketing de contenidos, hay que ser un poco como un hámster en una rueda. Estos pequeños roedores queman muchísimas calorías corriendo en su inseparable rueda, pero lo cierto es que tampoco se dejan la piel (ni se "matan").

No lo parece, pero el marketing de contenidos tiene muchísimo que aprender de los hámsters (y de los vagos redomados). Pamela Wilson desgrana en un artículo para Copyblogger las enseñanzas que el marketing de contenidos puede extraer de la vagancia:

1. La gente perezosa utiliza sistemas que hacen su vida más fácil

A simple vista las personas holgazanas no se esfuerzan demasiado en lo que hacen, pero si parece que no se esmeran es porque han desarrollado previamente sistemas que les evitan tener que devanarse los sesos cada vez que se enfrentan a una nueva tarea. Un sistema digno del “content marketer” más vago (y eficaz) podría ser éste:

- Capturar ideas en Evernote.

- Utilizar un software de “mind-mapping” para dar forma a las ideas previamente alumbradas.

- Editar la primera versión del contenido.

- Evitar todo tipo de distracciones (email, notificaciones, etc.).

- Volver a revisar el contenido.

2. La gente perezosa es experta buscando atajos

En lugar de tomar el camino más largo (y más complicado), los gandules se precian de ser muy hábiles buscando atajos. Para un “content marketer” puede ser un atajo, por ejemplo, llevar siempre un cuaderno encima para anotar ideas, desarrollar un método para alumbrar titulares eficaces o estar rodeado de libros inspiradores.

3. La gente perezosa no reinventa la rueda cada vez que se enfrenta a un nueva tarea

En el universo del content marketing surgen constantemente nuevas herramientas que algunos (quienes no son unos zánganos) se empeñan en ser los primeros en probar porque creen (falsamente) que tales herramientas hacen magia. Los vagos no se precipitan tanto y (gracias a su vagancia) no pierden tanto el tiempo como otros colegas en las modas que amenazan cada vez por tres con volver de revés el marketing de contenidos.

4. La gente perezosa se esfuerza en lo que de verdad importa

Los “content marketers” gandules detectan lo que está funcionando y redoblan su apuesta por lo que está demostrando ser eficaz. Y lo más importante, son capaces de descubrir lo que no funciona y dejar inmediatamente de hacerlo.

5. La gente perezosa, más que perezosa, es eficiente

La tan denostada vagancia es en realidad inteligencia, inteligencia a la hora de sacar el máximo partido (sin demasiado esfuerzo) al marketing de contenidos.

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