Marketing

¿La industria publicitaria es capaz de entender el comportamiento humano?

El objetivo último de la publicidad es convencer a la gente de que lleve a cabo determinados comportamientos con los que se beneficie una empresa, y para ello la clave está en crear las percepciones adecuadas sobre productos y marcas.

El problema es que hay pocos profesionales de marketing que tengan un verdadero conocimiento y entendimiento de cómo funciona internamente el ser humano a la hora de crear percepciones, como explica Félix Muñoz en su blog. Pero sí hay profesionales que saben del funcionamiento de la mente y el comportamiento humano: profesores, educadores, psicólogos e incluso magos, y mucho más que los que trabajan en la industria publicitaria.

Los publicistas deben entender la materia prima con la que trabajan, las personas. Y la neurociencia puede ser el primer paso para que los profesionales de esta industria entiendan que no se trata de decir, sino de influir. Pero todo parece indicar que el marketing está todavía a años luz de descodificar el cerebro humano.

Pero, como recuerda el documental “Neuromarketing: entendiendo al consumidor desde su cerebro”, la recesión económica actual obliga a que cada dólar que se gasta deba tener una repercusión. Y aquí entra el neuromarketing, la disciplina que hace que cada dólar que se gasta en publicidad sea eficaz, asegura A. K. Pradeep, autor de The Buying Brain: Secrets for Selling to the Subconscious Mind y creador Neurofocus.

“Entre el 80 y el 90% de los productos que se anuncian fracasan dentro del primer año de su salida al mercado”, aseguraba Gemma Calvert, cofundadora de Neurosense. Esto se debe a que, en la toma de decisiones, la emoción es la que manda, la que ayuda al cerebro a enfrentarse a la cantidad ingente de información que recibe. Pero el ser humano no es consciente de la implicación emocional y busca justificaciones a esas elecciones después del acontecimiento. Es por esto que las encuestas no pueden tenerse muy en cuenta si lo que se quiere es entender los deseos profundos del consumidor.

Una realidad a la que los publicistas intentan acercarse como pueden pero que parece que todavía no son capaces de comprender. Según explicó el neurocientífico Olivier Oullier, el cerebro es el órgano más complejo de nuestro cuerpo, y la mera idea de que exista “una protuberancia criminal o un botón de compra es completamente falso desde el punto de vista científico, pero es un buen argumento para el marketing”.

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