Marketing

¿Pueden los consumidores llegar a decir que no a los chollos?

Los chollos refuerzan la confianza en uno mismo. ¿Por qué? Una cazador de chollos que haya conseguido el mejor precio para un producto determinado se siente muy orgulloso de su rendimiento, especialmente cuando ha empleado muchos esfuerzos para ello.

Si un chollo es especialmente difícil y sólo se consigue con gran esfuerzo, el orgullo y el reconocimiento social son también especialmente altos. Estos consumidores motivados por el éxito aspiran al prestigio y el reconocimiento total por sus proezas. Detrás de ambos, naturalmente, se esconde el efecto recompensa del chollo.

Sin embargo, ¿podría el consumidor rehusar conscientemente y decir que prescinde de descuentos y que no va buscando ningún chollo? La respuesta es unívoca: sí y no. Investigaciones con resonancias magnéticas mostraron que los sujetos de prueba intentaron rebelarse conscientemente en su cabeza contra los descuentos. Esto se pudo ver debido al tiempo más largo de reacción que los sujetos necesitaban para tomar una decisión. En la práctica, el consumidor habría aprovechado la oferta.

Si en un producto se deja claro que se trata de un precio especial, esto tiene un efecto de alivio para nuestro cerebro, ya que mediante eso se señaliza una buena relación calidad-precio. Y nuestro cerebro ya no tiene que diferenciar las cosas costosas.

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