Marketing

Cómo sobrevivir (marketeramente hablando) a la inteligencia artificial

12 habilidades marketeras que necesitará para no ahogarse en el océano de la IA

Para sacar todo su jugo a la inteligencia artificial (IA) que asoma ruidosamente en el horizonte los marketeros deberán desplegar habilidades como las que desmenuzamos a continuación.

inteligencia artificialLa inteligencia artificial (IA), que otrora se guarecía única y exclusivamente bajo la techumbre de la ciencia ficción, ha llegado para quedarse en el mundo real (y echar en él profundísimas raíces).

Aunque para las personas de a pie la IA sigue siendo todavía una suerte de entelequia, los marketeros no pueden permitirse de mirar de reojo una tecnología que está abocada a provocar un cambio absolutamente sísmico en su día a día a laboral.

Con la inteligencia artificial a su vera, las marcas pueden dar alas a sus esfuerzos en el área del marketing y tocar el cielo marketero. Pero a esta tecnología hay que aproximarse de la forma adecuada si queremos extraer de ella todo su jugo.

Para sobrevivir a la era de la inteligencia artificial los marketeros necesitan pertrecharse de las habilidades que disecciona a continuación Quicksprout:

1. Adaptabilidad

Quienes no están dispuestos a adaptarse ahora están condenados a quedarse rezagados con respecto a sus rivales más directos.

A la hora de hincar el diente a la IA, las empresas deben hacer gala de una mentalidad abierta y receptiva a los cambios. Las compañías empeñadas en regodearse en los éxitos del pasado serán víctimas con toda probabilidad de la parca y su afilada guadaña en la era de la inteligencia artificial.

2. Comunicación

La comunicación ha sido siempre un “must” para quienes se desenvuelven profesionalmente en el ámbito del marketing. Pero esta habilidad cobra aún más importancia en la era gobernada por la IA.

Colgándose del brazo de inteligencia artificial, las empresas pueden automatizar, por ejemplo, diferentes funciones en su servicio de atención al cliente, pero deben hacerlo no relegando totalmente a un segundo humano a la interacción humana (de la que el consumidor deberá poder seguir beneficiándose si así lo desea).

3. Gestión de presupuestos

Cuando las empresas se aproximan a la inteligencia artificial, se apodera de ellas habitualmente el temor a hacer desembolsos absolutamente ciclópeos en una tecnología que podría no dar resultados a corto plazo después de todo.

Y ese temor no está del todo infundado. Los costes iniciales de la implementación de la IA en el marketing puede ser resultar a bote pronto intimidantes. Razón de más para que los marketeros saquen a relucir su habilidad en lo que a la gestión de presupuestos se refiere (a fin de buscar maneras para reducir costes en otras áreas y poder así aumentar la inversión en la IA).

4. Análisis del Big Data

Las procelosas aguas del Big Data son definitivamente más navegables con la ayuda de la IA, que obra el milagro de la automatización del análisis de datos.

De la habilidad de las marcas para utilizar la inteligencia artificial con el último objetivo de analizar adecuadamente los datos dependerá en buena medida lo atinado (o desatinado) de sus decisiones.

5. Código

Aunque el código no es condición sine qua non para quienes se desenvuelven en la arena de la IA, tener conocimientos generales de esta disciplina nunca está de más.

Si los marketeros están versados en código, podrán segmentar datos y analizarlos para hallar patrones con la inestimable ayuda de la inteligencia artificial.

6. Creación de contenidos

La entrada en escena de la IA no significa que el contenido (que ha estado apoltronado durante años en el trono del marketing) deba quedar en segundo plano.

Los marketeros más avispados no ponen todos sus huevos en la cesta de la inteligencia artificial y se valen en todo caso de la inteligencia artificial para mejorar sus estrategias de marketing de contenidos.

7. Seguridad

La seguridad necesita ser una prioridad para las empresas, máxime cuando en la era de la inteligencia artificial los consumidores están más preocupados que nunca por la salvaguarda de sus datos personales.

8. Ética

La inteligencia artificial hace acopio de toda una pléyade de datos. ¿El problema? Que a diferencia de los ordenadores los ordenadores no tienen conciencia. Y está en último término en manos de las empresas mostrar un comportamiento ético a la hora de hacer uso de la información recopilada por la IA (y no sobrepasar ciertos límites).

9. Espíritu competitivo

La inteligencia artificial no hará sino subir unos cuantos grados la temperatura ya de por sí caldeada de la competencia en el universo de los negocios.

Apoyándose en la IA, el 85% de los marketeros confía en que la inteligencia artificial les suministrará una ventaja competitiva con respecto a sus rivales, de cuyas actividades no podrán perder ripio.

10. Delegación y gestión del tiempo

La inteligencia artificial alberga en sus entrañas múltiples oportunidades para dar alas a la automatización.

Eso sí, la automatización deberá ser estudiada pormenorizadamente para decidir qué tareas es mejor delegar en manos de las máquinas para maximizar la productividad de los trabajadores de carne y hueso.

11. Hambre de aprender

A la IA es mejor no aproximarse con mentalidad de “sabelotodo”. Es inútil preciarse de saberlo todo en relación con una tecnología que avanza a pasos agigantados y está constantemente evolucionando.

Sólo los marketeros verdaderamente dispuestos a aprender y sacar brillo día a día a sus propios conocimientos podrán alcanzar el éxito en la era de la IA.

12. Visión general

A la hora de hincar el colmillo a la inteligencia artificial los marketeros deben aprovisionarse de una visión general de los cosas y atisbar lo que resulta a largo plazo más beneficioso para las empresas que les tienen en nómina.

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