Marketing

3 ideas para cambiar el concepto de "responsabilidad" y no perjudicar a nuestra marca

marcas verdesEl reciente escándalo destapado en China con la carne que se servía en algunos restaurantes ofrece un excelente caso de estudio sobre cómo no hacer negocios. En este caso, tanto Yum! como McDonald’s consideraron que habían hecho todo lo que cabía esperar de ellos dentro del marco de la legalidad, señalando como responsable del fracaso “legal” a la empresa proveedora.

Pero lo cierto es que la forma de actuar en el mundo de los negocios ha cambiado y en la actualidad ya no se puede regir por arcaicas premisas como unas disculpas y ofrecer un cambio o devolución del producto ya que ahora se necesita otro enfoque.

En la actualidad las marcas tienen que rendir cuentas incluso cuando se niegan a aceptar sus responsabilidades legales, éticas o sociales. Partiendo de esta nueva definición de Responsabilidad Social Corporativa, las empresas tienen que comenzar a valorar los riesgos que asumen de una forma diferente.

Siguiendo con el escándalo, muchos expertos señalan que el responsable directo era la empresa y no los proveedores ya que es la responsable de la calidad de los productos que adquiere. Esto la convierte en responsable directo eximiendo a las marcas de cualquier responsabilidad.

Destapado el escándalo McDonald’s se redujo a un menú vegetariano en grandes zonas de Asia al no recibir suministro de carne de vacuno y en Yum! no fueron capaces de encontrar proveedores alternativos viendo reducidos ambos sus ventas y siendo castigados en los precios de sus acciones. Es por esto que las empresas son las responsables directas ya que son las que escogen a sus proveedores. Aquí entra el papel de clientes e inversores como parte fundamental de la cadena de negocio para poder aumentar la presión en cuanto a los servicios ofrecidos por la empresa. ¿La solución? Podríamos encontrarla en seguir los siguientes pasos:

1. Repensar la “responsabilidad”. Observando la cadena de trabajo de una empresa encontramos que son muchas las partes que asumen riesgos y el error está en entenderlos de forma conjunta ya que hay que analizarlos de forma independiente para poder atajar los problemas sin que afecten al resto de eslabones.

2. Asegurar el cumplimiento de la normativa. ¿De qué sirve establecer códigos de conducta y normas de calidad si luego no nos aseguramos de su cumplimiento?

3. Transparencia. El ingente número de escándalos que salen continuamente a la luz son la respuesta de una llamada constante a la transparencia de las empresas.

Este tipo de escándalos dañan severamente la imagen de las empresas y la confianza que los consumidores tienen estas en algunas ocasiones de forma irreparable. Los modelos de negocio han cambiado y los clientes forman cada vez más una parte más importante en el proceso empresarial por lo que las reglas del juego han cambiado y ahora les toca cambiar a los que lo dirigen.

Te recomendamos

México

School

Podcast

Podcast

Compartir