Marketing

3 lecciones marketeras aprendidas al irresistible y melodioso compás de "La La Land"

la-la-landLa La Land, que acaba de aterrizar en la cartelera, tiene enamorados a los espectadores y a los críticos de medio mundo, que se deshacen en elogios hacia una película que rinde homenaje, con muchísimo garbo (musical) al Hollywood clásico.

El filme, protagonizado por Emma Stone y Ryan Gosling, que hacen gala en La La Land de una extraordinaria y chispeante química, se convirtió el pasado domingo en el largometraje más laureado de la historia de los Globos de Oro con la friolera de 7 premios. Y es muy probable que arrase también en la próxima edición de los Oscars.

La La Land, que narra, con la música haciendo las veces de “celestina”, la historia de amor de una aspirante a actriz y de un músico de jazz aficionado a los tugurios, cobija en sus entrañas oro cinematográfico de muchísimos quilates y también un buen puñado de lecciones marketeras. A continuación, y de mano de Ragan.com, repasamos algunas de ellas:

1. Al corazón de la audiencia se llega con las emociones

La La Land se las ingenia para tener completamente hipnotizado al espectador desde el principio hasta el final, cuando Ryan interpreta al piano de manera absolutamente conmovedora el tema “City of Stars”.

Los marketeros no necesitan colgarse del brazo de una canción como “City of Stars”, pero sí están obligados a apelar a las emociones del consumidor para ganarse a la audiencia.

A la hora de lanzar una campaña, los marketeros deben tomarse la molestia de escarbar en la mente y el corazón del consumidor para poner nombre a sus deseos e intereses y conectar así emocionalmente con él.

2. El rechazo no siempre equivale a fracaso

Mia, la protagonista femenina de La La Land (interpretada por Emma Stone), se da continuamente de bruces a lo largo de la película contra el muro de la indiferencia, la indiferencia a la que la condena un Hollywood que parece empeñado en verla fracasar. Harta de darse cabezazos contra el desinterés de la industria hollywoodiense, Mia está a punto de tirar la toalla, pero del bueno de Sebastian, al que da vida Ryan Gosling, la persuade de que no renuncie a sus sueños.

Como la industria hollywoodiense, el universo marketero es también una auténtica carrera de obstáculos para los profesionales que tienen a bien probar fortuna en él. Los fracasos (sonoros en muchos casos) están a la orden del día en la profesión marketera, pero tales fracasos no son ni mucho menos el final. Los traspiés son al fin y al cabo el peaje que hay que pagar para conquistar eventualmente el éxito.

3. El éxito exige a menudo sacrificios

En La La Land Mia y Sebastian se enfrentan a la disyuntiva de elegir entre azuzar la mecha del amor que ha nacido entre ellos y dar fuelle a sus respectivas carreras profesionales.

De manera similar, los marketeros con ansias de triunfar (de ganar cuentas de importantes clientes y de triunfar en los grandes festivales de publicidad) deben hacer a menudo sacrificios que se traducen en noches insomnes, en mucho estrés y en cenas familiares quedan sepultadas bajo toneladas de trabajo acumulado.

De todos modos, y aunque los sacrificios son necesarios de vez en cuando para hacerse oír alto y claro en la industria marketera, tener una carrera profesional brillante en la arena del marketing y de la publicidad no tiene por qué ser sinónimo de estar totalmente privado de vida personal y familiar.

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