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3 lecciones marketeras de Donald Trump en la era del pensamiento veloz (y tonto de remate)

trumpLa campaña electoral que ha tenido lugar al otro lado del charco durante los últimos meses ha estado plagada de mugre, de altisonancias y de situaciones embarazosas (y hasta surrealistas).

Que Donald Trump haya ganado las elecciones y vaya a ser, por lo tanto, el próximo presidente de los Estados Unidos de América ha dejado noqueadas (de puro horror) a muchísimas personas.

Sin embargo, la victoria de Trump está en realidad en consonancia con los hábitos del nuevo consumidor, un consumidor que piensa rápido (y de manera irreflexiva) y que, sin tiempo para leer textos largos, prefiere que le den la información “masticadita” (y huérfana de profundidad).

Del triunfo en las urnas de Donald Trump los marketeros pueden aprender muchísimas lecciones. A continuación, y de la mano de Online Marketing, repasamos las más importantes:

1. La victoria de Trump se resolvió en las redes sociales

A diferencia de Hillary Clinton, que depositó su confianza en los medios de toda la vida, Donald Trump prefirió convertir las redes sociales (y su criticado “filtro burbuja”) en el epicentro de su campaña.

Gracias a los social media, donde Trump contó con la ayuda de un buen puñado de “bots”, el presidente electo de los Estados Unidos de América consiguió multiplicar hasta el infinito su mensaje. Un mensaje sucinto, superficial y totalmente falto de profundidad, el tipo de mensaje que triunfa en las redes sociales en los tiempos que corren.

¿La lección para los marketeros? Que la Web Social es hoy por hoy un medio de probada eficacia para conectar con la audiencia adecuada con el mensaje adecuado (un mensaje que, recordemos, debe renunciar en la medida de lo posible a la complejidad).

2. Trump ganó apelando a las emociones del electorado

La sociedad americana está más dividida que nunca. En los últimos años se han agudizado las diferencias entre ricos y pobres al otro lado del charco. Y por si fuera poco, la tensiones políticas y económicas en el resto del mundo han metido el miedo en el cuerpo a una sociedad americana ya de por sí miedosa.

El temor que muchos americanos sienten por su propio futuro en una era marcada por la globalización fue explotado hasta la sociedad por Trump en su campaña electoral. Y en gran parte por esta razón ganó las elecciones.

Según el psicólogo estadounidense y Premio Nobel Daniel Kahneman, hay dos sistemas de pensamiento: el pensamiento rápido (y emocional) y el pensamiento lento (y racional). Por su propia naturaleza el ser humano tiende a evitar el pensamiento lento y a decantarse por el pensamiento rápido, el mismo al que ha apelado Trump durante toda su campaña, espoleada sobre todo y ante todo por las emociones.

La política immigratoria que Hillary Clinton llevaba en su programa electoral era sumamente prolija y exigía al electorado la activación del pensamiento lento (y por ende, de toneladas y toneladas de atención). No así la política inmigratoria de Trump, que se resumió en todo momento en una sola frase: “Levantaré un muro entre Estados Unidos Unidos y México".

Durante la campaña Trump abordó su programa electoral con suma superficialidad y esa superficialidad encandiló a sus electores de pensamiento lento.

¿Qué pueden aprender los marketeros de Trump y de sus mensajes electorales deliberadamente superficiales y vacíos? Que para conectar en primera instancia con el consumidor hay que apelar a su pensamiento rápido con mensajes sencillos. Sólo en una segunda fase tiene sentido poner el foco en el pensamiento lento (y reflexivo) del consumidor.

3. Trump se vendió durante toda la campaña electoral como una persona auténtica

Donald Trump no se mordió jamás la lengua durante la campaña electoral. Es más, pecó en muchas ocasiones de “bocazas”, pero precisamente por su carácter lenguaraz se ganó también la fama de auténtico entre sus votantes.

De la autenticidad (real o impostada) de Trump las marcas deben aprender una lección que deberían haber interiorizado ya desde hace mucho tiempo: que deben ser auténticas. Y la mejor manera de demostrar su autenticidad es personalizando sus mensajes y haciéndolos llegar a las personas adecuadas.

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