Marketing

3 razones por las que el influencer marketing es a veces dinero tirado a la basura

influencersEl influencer marketing está últimamente en boca de todos los marketeros, que parecen haber encontrado en esta disciplina una suerte de maná para hacerse (casi instantáneamente) de oro.

Sin embargo, en el influencer marketing, por más que les duela a algunos, no es oro todo lo que reluce. Es más, invertir en esta disciplina es a veces (sólo a veces) poco más que tirar el dinero a la basura. Helge Ruff revela a continuación en un artículo para Horizont las razones por las que el influencer marketing es a menudo una pérdida de tiempo y de dinero (a manos llenas):

1. Las marcas se tiran a la piscina del influencer marketing sin ninguna estrategia bajo el brazo
Para muchas marcas el influencers es una moda y, como tal, hay que seguirla (a pies juntillas) sin hacer antes reflexiones de ningún tipo. Los influencers de más relumbrón del mundo de la moda pueden llegar a realizar hasta 30 colaboraciones al mes con distintas marcas. Sin embargo, y pese a que nadie se le escapa que una única mención (marketera) en un mar de menciones cae inevitablemente en el olvido, muchas marcas pagan el oro y el moro al influencer de turno para que tenga a bien mencionarles en alguno de sus centenares de posts en las redes sociales. Para echar de verdad brotes verdes, es importante que el influencer marketing se marque objetivos y, por lo tanto, estrategias. Si las colaboraciones con influencers son huérfanas de objetivos concretos (más allá de la mera mención), no irán lamentablemente muy lejos.

2. Las marcas contemplan el influencer marketing como un “sprint” y no como una carrera de fondo
Si una marca quiere abrirse paso de verdad en la mente y el corazón de un determinado grupo de público objetivo, no le bastará con colaborar de manera aislada con el influencer de moda (por mucho que éste tenga millones de seguidores en las redes sociales). Para echar raíces en la mente y el corazón del consumidor, las marcas deben emparejarse con influencers que, independientemente del número de seguidores que tengan en las redes sociales, sean compatibles con sus propios valores y construir con ellos una relación a largo plazo. Con algo de tiempo (y también mucha paciencia) esa relación terminará teniendo un efecto balsámico sobre la marca desde el punto de vista del branding (que lamentablemente no trabaja nunca a corto plazo).

3. Las marcas dejan a menudo al libre albedrío sus colaboraciones puntuales con influencers
Aunque en términos de branding las colaboraciones puntuales de marcas con influencers están condenadas al fracaso, hay ocasiones en las que totalmente justificadas. Este tipo de colaboración puede ser muy positiva si tanto la marca como el influencer tienen claro cuál es el objetivo (algo que, sin embargo, no siempre sucede). Si el objetivo es, por ejemplo, aumentar las ventas, una buena opción es que marcas e influencers se pongan de acuerdo para distribuir cupones de descuento entre los seguidores de los segundos. Si, por el contrario, el objetivo es conseguir inscripciones para un determinado evento, es recomendable que el influencer, además de compartir en sus redes sociales el link para inscribirse en el mismo, informe a sus seguidores de que va a tomar parte personalmente en él. ¿Qué mejor acicate que el influencer del que todos hablan para animarse a inscribirse en un evento?

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