Marketing

Sacrificio, el nexo de unión entre Juego de Tronos y el marketing

3 razones por las que el marketing (como Juego de Tronos) pivota en torno al sacrificio

Del arte del sacrificio que de manera excelsa dominó Juego de Tronos en sus primeras temporadas (salvo en la última) el marketing puede aprender unas cuantas lecciones.

juego de tronosJuego de Tronos, la que es probablemente la serie más icónica de la última década, bajó el telón el pasado domingo y lo hizo dejando un regusto amargo en buena parte de sus fans, que han llegado al extremo de firmar una petición online para rehacer la última temporada de la lujosa producción de HBO.

Si para muchos fans el final de Juego de Tronos ha sido profundamente decepcionante, es quizás porque se ha desgajado de aquello que una vez hizo grande a la famosa serie estadounidense: el arte del sacrificio.

En su última temporada Juego de Tronos ha dejado en un segundo plano aquella que era probablemente su mayor pericia: la de arrojar algo de luz sobre la fragilidad de la condición humana y las maquinaciones del poder, asegura David Proudlock en un artículo para The Drum.

De repente y por atreverse a desdeñar el arte del sacrificio, Juego de Tronos asestó una puñalada mortal a lo debería haber sido de verdad el corazón de octava temporada: la relación entre Daenerys Targaryen y Jon Snow. Y ni siquiera tuvo tiempo de procurar a Cersei Lannister la muerte que este personaje realmente merecía.

En el matrimonio y posterior (y decepcionante) divorcio de Juego de Tronos del arte del sacrificio hay agazapadas unas cuantas lecciones para los marketeros. Y a juicio de Proudlock, las más importantes son estas:

1. El sacrificio es sinónimo de eficacia

De igual manera que el inicio de la octava temporada de Juego de Tronos fue excesivamente prolijo y eso se tradujo en confusión y en decepción por parte de la audiencia, en la industria marketera es igualmente un error garrafal querer abarcar demasiado (como bien dice el refrán, “quien mucho abarca poco aprieta”).

En los últimos años, y obsesionadas por la cacareada integración, las agencias se han empeñado en tocar todos los palos habidos y por haber en la galaxia marketera. Y al adoptar esta mentalidad, han visto cómo su eficacia se iba por el desagüe.

Sacrificando el acuciante deseo de hincar el diente a la integración (absoluta) las agencias no sólo consiguen ser más eficientes sino estar también más comprometidas con aquellas actividades que realmente vierten dinero a sus arcas.

2. El sacrificio mantiene viva la energía

Si Juego de Tronos no se hubiera atrevido a matar a algunos de sus personajes más populares y queridos (Ned Stark en la primera temporada, por ejemplo), su devenir no habría sido probablemente tan exitoso. Clavando la guadaña en tantísimos personajes de peso, la serie alumbró nuevos personajes e instiló nueva energía en su narrativa. Todo lo contrario a lo que ha hecho en la octava temporada, en la que pocos personajes verdaderamente importantes (salvo al final) se han topado de bruces con la parca.

En clave marketera da lógicamente muchísimo miedo sacrificar algo que es potencialmente interesante, valioso y único. Pero cuando las marcas se arriesgan a sacrificar algo, también se ven forzadas a concentrar sus esfuerzos en otras fortalezas. Y es siempre mejor que la audiencia comprenda una cosa al 100% que entienda sólo el 50% de múltiples cosas simultáneamente.

Sacrificando cosas las marcas se abren en realidad a nuevas oportunidades para “enganchar” al consumidor (y conquistar su corazón).

3. El sacrificio puede poner a la marcas a la vanguardia de sus sectores de actividad

En una galaxia marketera, la actual, donde todas las marcas son asombrosamente parecidas entre sí, el sacrificio puede erigirse en una fabulosa manera de diferenciación.

La marca especializada en “outdoor” REI se atrevió, por ejemplo, a sacrificar el Black Friday (uno de las jornadas más consumistas del año) y Patagonia hizo también lo propio cuando solicitó deliberadamente a sus clientes que no compraran sus productos.

En tales casos el poder del sacrificio es la justificación de acciones de comunicación que contradicen a priori los objetivos de negocio de las marcas, pero que a largo plazo se traducen en un incremento en las ventas y también en una notable mejora en la reputación de las empresas involucradas.

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