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3 razones por las que la neurociencia (y su "hijo" el neuromarketing) están bajo sospecha

neurocienciaDurante años el neuromarketing y su "madre", la neurociencia, han sido unos auténticos niños mimados. Sin embargo, en los últimos tiempos estas dos disciplinas se están cayendo del pedestal. ¿Los culpables? Los denominados "neuroescépticos", que ven en el todopoderoso cerebro que guía las investigaciones neurocientíficas una suerte de fantasma que amenaza la verdadera compresión del ser humano y de sus múltiples complejidades.

Un "neuroescéptico" declarado es, por ejemplo, Ralf Caspary que en su libro Unter Verdacht (Bajo sospecha) disecciona las razones por las que las antaño omnipotentes neurociencias están hoy de capa caída. Según Caspary, en el ocaso de las neurociencias, y por ende del neuromarketing, están incidiendo fundamentalmente 3 factores:

1. La investigación del cerebro que promueven las neurociencias trae consigo una suerte de “biologización” de nuestro día a día. Y esa “biologización” viene acompañada de toda una estela de efectos secundarios que nada tienen de positivo. Los “neuroescépticos” argumentan que, cuanto más se investigan las singularidades del cerebro, más exigente se vuelve el ser humano consigo mismo. El conocimiento de las complejidades del cerebro se torna a la larga en un ansia enfermiza por la eficiencia.

2. La subida a los altares del cerebro propiciada por las neurociencias contribuye a la construcción de mitos. Uno de los mitos más comunes construidos por las neurociencias es el de pensar que el ser humano (su cerebro al menos) se presta a una optimización infinita.

3. Pese a los problemas a los que se enfrentan hoy en día las neurociencias, si éstas se pertrechan de expectativas realistas y de métodos perfeccionados por críticas constructivas, pueden evitar la imparable cuesta hacia abajo de su popularidad.

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