Marketing

5 cosas que los "marketeros" deberían aprender de Tinder para ser más "ligones"

tinderDesde hace algún tiempo Tinder es el perejil de todas las salsas en el universo de las aplicaciones móviles. Y no sin motivo. En apenas 3 años, lo que esta jovencísima startup lleva entre nosotros, Tinder se las ha ingeniado para poner patas arriba el siempre lucrativo mercado del mercado de las citas online.

Por eso, y en vista de su descomunal éxito, los "marketeros" tienen muchas razones para fijar la mirada en Tinder y aprender de esta app unos cuantos trucos para "ligar" (con el consumidor). A continuación, y de la mano de Horizont, repasamos 5 cosas que los profesionales del marketing y la publicidad debería aprender de Tinder para ser unos auténticos "ligones”:

1. El consumidor quiere que le pongan las cosas fáciles
Un diseño muy “cool” y una más que acertada conexión con el perfil del usuario en Facebook son dos de los principales puntos fuertes de Tinder. Sin embargo, lo que de verdad gusta a los usuarios de esta aplicación es su sencillez de uso. Nada de clics, en Tinder para gritar a los cuatros vientos que nos gusta a alguien (o que no) basta con deslizar el dedo a la derecha o a la izquierda. ¿Lo mejor? Que cuando los “likes” entre dos personas son recíprocos, se abre automáticamente una función de chat para que comience el cortejo entre una y otra parte. Al consumidor nacido al calor de la nueva era digital no le gusta complicarse la vida y Tinder ha tomado nota (y se lo ha llevado al huerto).

2. Con los datos se pueden “cocinar” fantásticas historias
Tinder maneja muchísimos datos sobre sus usuarios (desde su edad y su género, a sus intereses, pasando por su aspecto físico y su pericia en el arte del “ligoteo”). Todos estos datos pueden ser utilizados por los “marketeros” para convertirlos en contenidos que atrapen de verdad la atención del consumidor. Es lo que hizo en su día Amnistía Internacional en una campaña en la que “secuestró” (casi literalmente) Tinder para concienciar a los usuarios sobre los escasos o nulos derechos de las mujeres en algunos países.

3. Tinder es un filón publicitario por explotar
Tinder es un territorio bastante poco explotado en lo que a la publicidad se refiere y precisamente por eso, porque está “virgen”, constituye una magnífica oportunidad para sorprender el consumidor en un lugar en el que éste (todavía) no se lo espera. La célebre aplicación de citas es todavía una plataforma publicitaria “nicho” y en este sentido, cuando haya una buena idea creativa de por medio, brinda a las marcas la posibilidad de conectar con el consumidor sin sacarle necesariamente de sus casillas (como sucede tan a menudo en otras plataformas 2.0).

4. Ser raudo y veloz en el marketing importa (y mucho)
La velocidad está en el ADN de Tinder. Al fin y al cabo, en esta plataforma el usuario decide en cuestión de segundos si el perfil que tiene que delante le gusta o no le gusta. En la nueva era digital el usuario corre que se las pela y no tiene tiempo que perder. Por eso, las marcas deben aprender a la lección y adaptarse al nuevo (y frenético) ritmo del consumidor.

5. Al usuario le gusta tener el control
Igual que en Tinder el usuario tiene el control y decide deslizando su dedo a la derecha o la izquierda si alguien le parece o no atractivo, el internauta quiere también ese control en las campañas publicitarias con las que los anunciantes tienen a bien bombardearle todos los días en la red de redes. Y de hecho tiene ese control. Ahí están los “ad blockers” para demostrarlo. No hay duda de que el consumidor tiene el control sobre las acciones publicitarias de los anunciantes, pero ese control puede inclinarse sobre la balanza de las marcas si éstas se toman la molestia de ofrecerle verdadero valor añadido (en forma de contenido exclusivo, por ejemplo) en sus campañas.

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