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5 lecciones espeluznantemente útiles que los "marketeros" pueden aprender de las películas de terror

The ShiningLas películas de terror no son sólo fábricas de sustos, gritos y escalofríos funcionando a pleno rendimiento sino también fantásticas escuelas para los “marketeros”. Muchos trucos utilizados por el cine de terror para meter el miedo en el cuerpo al espectador son también perfectamente aplicables al universo del marketing. A continuación, y de la mano de la publicación especializada en marketing y publicidad PR Daily, repasamos las lecciones más importantes que los “marketeros” pueden aprender de las películas de miedo:

1. Las sorpresas, mejor por partida doble
En las películas de terror las sorpresas (o los sustos) suelen venir por partida doble. Un pequeño susto que provoca meros “grititos” en la audiencia es el aperitivo perfecto para digerir el segundo y gran sobresalto, ese que hace que al espectador se le salga (casi literalmente) el corazón del pecho. En el marketing las sorpresas (o lo sustos si lo creemos conveniente) también deben venir por partida doble: las grandes sorpresas deben venir precedidas, si es posible, de pequeñas sorpresas que ayuden a hacer aún más grandes las sorpresas que vienen después.

2. Apueste por el suspense
El suspense es ese elemento mágico que hace posible que el espectador no se levante de del asiento durante todo el metraje de una película de terror. El marketing, para ser efectivo, necesita estar trufado de suspense. Si queremos meternos de verdad en el bolsillo al consumidor debemos seducirle con pequeñas pistas. No hay que destapar el “pastel” hasta el final. La mejor fórmula es intentar llevar a nuestro terreno al consumidor atrayéndolo con pequeños pedacitos de ese “pastel” que sólo se destapará al final.

3. Utilice áreas abandonadas
Las áreas abandonadas son el hábitat natural de las películas de terror. No hay nada más terrorífico que una casa abandonada en medio del bosque para poner los pelos de punta al espectador. En el marketing, como en el cine de terror, también hay áreas abandonadas, aquellas donde las marcas no se han atrevido a aventurarse todavía para “enamorar” al consumidor. Pensemos, por ejemplo, en Vine. Cuando esta aplicación fue lanzada hace casi dos años, era un área “marketera” absolutamente virgen en la que sólo unas cuantas marcas se atrevieron a internarse.

4. Fabrique “sustos” a posteriori
Los sustos a posteriori son muy habituales en el cine de terror. Son aquellos sustos que nos asaltan después de haber visto una determinada escena y que nos hacen temblar como un flan básicamente porque nos hacen pensar. En el marketing tales “sustos” a posteriori pueden tomar la forma de pegadizos “jingles” o de cualquier otro elemento que se adhiera a la memoria del espectador como una lapa por ser hilarante, sorprendente, terrorífico o simplemente diferente.

5. No deje que todo termine cuando se lea en la pantalla “The End”
En las películas de terror los finales son rara vez finales cerrados. Puede que el villano yazca muerto en el suelo, pero ¿quién puede certificar que esté muerto de verdad y que no vaya a volver a la carga en una nueva secuela? En el universo del marketing las marcas deben atreverse también a dejar que sus acciones publicitarias vivan más allá del soporte en el que nacen inicialmente y que extiendan sus tentáculos a otros soportes y, si es necesario, a segundas, terceras y cuartas entregas.

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