Marketing

5 lecciones que los "marketeros" pueden aprender de 5 clásicos del cine navideño

cineEstamos en diciembre y en este mes lo que el cuerpo nos pide a muchos se sentarnos en el sofá convenientemente acurrucados en una manta y darnos auténticos "maratones" de clásicos del cine navideño.

Cuando el séptimo arte y la Navidad pasan por el altar, es habitualmente para dar al espectador lecciones de bondad, generosidad y gratitud. Sin embargo, debajo de tan gruesa capa de moralina, en las películas navideñas hay agazapadas también muchas y valiosas lecciones "marketeras".

Eche, si no, un vistazo a los 5 aprendizajes "marketeros" de 5 clásicos del cine navideño que Sean Callahan desgrana a continuación en un artículo para LinkedIn Pulse:

1. Historias de Navidad (1983)
Esta película, una de los filmes más representativos del binomio formado por cine y Navidad, narra las aventuras y desventuras de Ralphie y sus amigos en una pequeña ciudad del Medio Oeste de Estados Unidos durante los años 40. Como casi todos los niños, los pequeños protagonistas de este filme son muy influenciables y sucumben en múltiples ocasiones (con desastrosas consecuencias) a las presiones de sus amigos. ¿La lección para los “marketeros”? Que simplemente porque otros “marketeros” hayan decidido subirse al carro de una determinada tendencia, no significa que nosotros debamos hacer también lo propio. Cada empresa es un mundo y lo que funciona en una no tiene necesariamente por qué funcionar en otra.

2. Elf (2013)
Buddy, interpretado por Will Ferrell, es un humano criado como un elfo que un día descubre su verdadero origen y viaja del Polo Norte a Nueva York para conocer a su verdadero padre, un atribulado editor de libros para niños que tiene delante de sus mismísimas narices los ingredientes para su nuevo éxito literario: la historia del propio Buddy. De este divertido filme los “marketeros” pueden (y deben) aprender que las historias para conectar de verdad con el consumidor están a veces más cerca de lo que parece. Y es que a veces, en el marketing, los árboles no dejan ver el bosque a los “marketeros”.

3. Qué bello es vivir (1948)
Debido a un error administrativo, los derechos de “copyright” de esta joya del cine navideño (y del cine en general) vencieron en el año 1974. De este error monumental los “marketeros” deben aprender que todo detalle, hasta el aparentemente más insignificante, cuenta. No obstante, en esta película hay escondida también otra importante lección “marketera”. George Bailey, el protagonista de Qué bello es vivir, se arruina, pero sus amigos (y sus actos previos de bondad hacia ellos) impiden que su ruina sea de verdad efectiva. ¿La moraleja? Que los “marketeros”, para evitar la ruina, también deben tener muchos amigos (en forma de clientes, fans en las redes sociales, "partners", etc.).

4. Cuento de Navidad (1951)
Este clásico perenne de la Navidad está protagonizado por el señor Scrooge, un avaro impenitente que es huérfano de espíritu navideño y al que la visita de tres fantasmas cambia para siempre. De esta película los “marketeros” deben aprender que, para impactar en la audiencia, son necesarios a veces hasta tres “fantasmas”. O lo que es lo mismo, que la frecuencia del mensaje es muy importante en el universo “marketero”.

5. Polar Express (2004)
Polar Express narra la historia de un niño que viaja en un tren mágico al Polo Norte, donde conoce a Papá Noel, que le ayuda a regresar a casa gracias al cascabel del trineo de un elfo. ¿La particularidad de ese cascabel? Que sólo quienes creen de verdad en la Navidad pueden escucharlo. Polar Express pone en manos de los “marketeros” una lección muy valiosa: que no hay que hacer campañas dirigidas a las masas sino dirigidas a aquellos que de verdad se van a tomar la molestia de prestarles atención (porque tienen interés en ellas  y en su contenido).

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