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5 razones por las que la vagancia podría ayudarle a ser mejor marketero

vaganciaLa holgazanería no está demasiado bien vista en el universo empresarial, pero lo cierto es que, utilizada en su justa medida, puede obrar auténticos milagros en clave marketera.

Dejándose llevar por el espíritu de la haraganería, las marcas pueden, de hecho, pegar considerablemente el estirón, más que si dejan deliberadamente la piel intentando crecer (como si no hubiera mañana).

Pero, ¿cómo es posible que una marca sea capaz de echar brotes verdes siendo una vaga redomada? Hay 5 razones por las que la gandulería puede ser mano de santo para el crecimiento marketero e Inc. las disecciona a continuación:

1. El cliente llega por sí mismo (y sin pistolas en el pecho) a la marca
La mayor parte de las marcas apuesta por un estilo marketero muy agresivo que manipula conscientemente al consumidor y casi le obliga a llevar a cabo acciones de manera inmediata. Sin embargo, este estilo marketero puede ahuyentar, más que atraer al consumidor, que prefiere no ser atosigado y acudir por sí mismo al encuentro de las marcas y sus productos y servicios (de los que debe tener, eso sí, un conocimiento previo).

2. Entregarse al placer culpable de las distracciones puede ser tremendamente positivo
A diferencia de los marketeros (trabajadores) que se parten el lomo trabajando y tratando de sacar adelante su marca, los marketeros perezosos sucumben muy fácilmente a las distracciones que salen a su paso (y ni siquiera tratan de evitarlas). Y tales distracciones, lejos de menoscabar su trabajo, les ayudan a dar un respiro a su mente, a librarse de los temidos bloqueos creativos y a alumbrar ideas con más facilidad.

3. Las hipótesis rápidas (y no exhaustivas) también funcionan
Los marketeros que se precian de ser trabajadores y concienzudos están barajando constantemente hipótesis con cientos de variables. Los marketeros perezosos hacen también hipótesis, pero las suyas tienen menos variables (y no funcionan necesariamente peor).

4. La pereza deja espacio a la sorpresa
El universo del marketing es a veces tremendamente caprichoso y sucede a veces que la campaña más chapucera del mundo se traduce, para sorpresa de quien ha tenido a bien perpetrarla, en más “leads” y ventas que otra cuidadosamente planificada.

5. A menudo la mejor opción es pensar menos y ejecutar más
La clave para ser un marketero vago redomado (y serlo de manera eficiente) es no darle al coco demasiadas vueltas. ¿Por qué? Cuando los marketeros piensan en exceso, son habitualmente más lentos ejecutando y eso definitivamente no es bueno. Es mucho mejor pensar menos y ejecutar más y más rápido.

 

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