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5 tipos de activismo que las marcas deben analizar antes de abanderar causas sociales

Redacción

Escrito por Redacción

Las turbulencias en el ámbito político global de los últimos tiempos han dado lugar a un fuerte posicionamiento social. Y es que, la gravedad de los acontecimientos no deja otra opción a la ciudadanía que levantar la voz y protestar contra lo que creen injusto.

La oleada de activismo ha sido patente en las calles de Estados Unidos que, desde la investidura de Donald Trump como presidente y sus primeras tomas de decisiones, se han atestado de gente con continuas manifestaciones.

Pero no solo los norteamericanos se han implicado en la causa política sino que también muchas marcas han decidido posicionarse en la que ya es una auténtica revolución en defensa de los derechos humanos.

La Super Bowl ha sido la prueba fehaciente del compromiso de la mayoría de marcas, con un aumento del contenido político de los anuncios mostrados en la última edición del evento deportivo y que acapararon toda la atención.

Aunque ha habido algunas compañías que han intentado mantenerse al margen, en terreno neutral, llegados a este punto, el silencio no es una opción.

Los consumidores exigen cada vez más una implicación por parte de las marcas y el valor e imagen de las compañías dependerá en buena medida de su gestión en la llamada nueva «economía del activismo».

Por ello, les ofrecemos de la mano de Adweek y David Armano, global strategy director de Edelman, 5 áreas clave que los marketeros no deben perder de vista a la hora de posicionarse en asuntos sociales:

1. Activismo del consumidor
El auge del mundo digital como canal de comunicación ha convertido a las redes sociales en un arma de doble filo y es que, el poder de convocatoria, organización y difusión que otorgan a los consumidores pueden impactar positivamente en las marcas pero también puede provocarle una grave crisis reputacional.

Y el mejor ejemplo es el que Uber tuvo que enfrentar hace un par de semanas cuando el hashtag #DeleteUber inundó las redes pidiendo a los usuarios no utilizar el servicio de transporte y que causó a la empresa la baja de 200.000 usuarios durante ese periodo.

2. Activismo de marca
De la misma manera que las dinámicas de los consumidores, los asuntos sociales y políticos obligan a las marcas a evaluar su posición en el mercado y a valorar el riesgo de dejar su postura abierta a la interpretación del público.

La necesidad de las marcas de enfrentar esta nueva realidad va en aumento y no es más que el resultado de una oleada de cambios sociales a los que las compañías deberán adaptarse.

3. Activismo de los empleados
Aunque durante mucho tiempo las compañías han ignorado a sus empleados, lo cierto es que, éstos han comenzado a alzar su voz también pues, al fin y al cabo, también son consumidores.

Además, forman parte de los llamados prescriptores de marca por lo que, conocer la postura de la base trabajadora será crucial a la hora de comunicar la imagen de marca. Google, Apple o Uberya lo han aprendido y puesto en práctica.

4. Activismo de portavocía
Ya sea a través de influencers, famosos o simplemente directores ejecutivos, aquellos que se muestren de cara al público en representación de una compañía se enfrentarán al escrutinio público.

En la economía del activismo, los consumidores pedirán explicaciones a las caras conocidas de las marcas.

5. Activismo mediático
La creciente polarización ante la que nos encontramos tiene su reflejo también en la manera en la que los ciudadanos consumen los medios.

Actualmente, la confianza en los medios de comunicación se encuentra en sus índices más bajos y la tendencia hacia la selección de la información irá en aumento.

Este entorno cada vez más polarizado obligará a las marcas a redefinir sus valores. En una sociedad en la que los consumidores toman parte no es suficiente para las marcas asociarse a las causas sociales para mejorar su imagen sino que deben asegurar que los valores que defienden están alineados con sus acciones internas.

La clave, apunta Armano, reside en proteger, promocionar y evolucionar.

El concepto de proteger gira en torno a la necesidad de estar en constante alerta sobre lo que sucede con la marca y no solo en el mundo online sino también en el offline. Identificar problemas emergentes será esencial para adelantarse a ellos con soluciones efectivas.

Además de estar preparada, es importante considerar también qué asuntos ofrecen oportunidades para la marca a la hora de posicionarse y es que, deben estar alineados con los valores y principios que la identifican.

Esta etapa de cambios sociales ofrece a las marcas una oportunidad para redefinir sus orígenes y evolucionar hacia una imagen e identidad que muestre su posicionamiento social.

Solo las marcas que tengan la suficiente pericia para combinar y alienar de manera inteligente la propuesta de valor de la marca y los principios de la compañía resonando al mismo tiempo con los consumidores podrán posicionarse como líderes en la nueva economía del activismo.

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