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5 verdades como templos sobre la juventud, el divino tesoro de los "marketeros"

jovenesA nadie se le escapa que en una población cada vez más añosa, decrépita (y quizás condenada a su propia extinción) la juventud es un “divino tesoro” cada vez más escaso. Sin embargo, y pese a que en número los jóvenes no paran de menguar, su importancia dentro de la sociedad no sólo no está medrando sino que no para de pegar el estirón. Así lo concluye al menos “Youth Economy”, un informe del instituto de investigación Zukunftsintitut, afincando en la ciudad alemana de Frankfurt.

Los jóvenes, esos que tanto quitan el sueño (para bien y para mal) a los “marketeros”, son, de hecho, los precursores del cambio en la sociedad actual. Y por eso los profesionales del marketing harían bien en fijar la mirada en estas 5 tendencias:

1. Eterna juventud (también para los mayores de 70 años)
La juventud se ha convertido en un estilo de vida que poco o nada tiene ya que ver con la edad. De hecho, en plena era digital hay “jóvenes” de 70 años que tienen el mismo estilo de vida que los veinteañeros. Y por eso las relaciones entre personas de diferentes generaciones son cada vez más relaciones entre iguales.

2. Generación Y: hijos de un mundo inseguro
La inseguridad, y también la indiferencia, son quizás los valores que, a ojos del Zukunftsinstitut, más impacto tienen entre los jóvenes nacidos en el periodo comprendido entre 1985 y 200. Los miembros de la Generación Y están acostumbrados convivir con el terror, el terror ante la perspectiva de una catástrofe nuclear similar a la de Fukushima y también el terror ante la imposibilidad de encajar en el universo laboral. Y aun sí, pese a ser uña y carne con el miedo, los jóvenes de la Generación Y muestran a veces una una indiferencia pasmosa ante los terrores que les acechan.

3. Generación Z: conscientes de su propia valía (y bastante mimados)
La Generación Z, cuyos miembros son aquellos nacidos con posterioridad al año 2000, no sufren las inseguridades de la generación precedente, tampoco en el mercado laboral. Es más, en el futuro las empresas serán las que presenten su candidatura para formar parte de la vida (laboral) de los jóvenes y no al revés. Esta nueva generación es más más consciente de su propia valía que la anterior, es algo más tranquila y está probablemente también más mimada.

4. Las mujeres jóvenes: en el carril de adelantamiento
Antaño “cenicientas”, las mujeres jóvenes están abocadas a convertirse en princesas con todas las de la ley. Y por eso precisamente son más “techies” y están mejor formadas que sus coetáneos masculinos. El creciente protagonismo de las mujeres se dejará notar tarde o temprano en el mercado laboral, puesto que, a diferencia de los hombres, las féminas están más predispuestas a trabajar en equipo, a echar abajo las viejas jerarquías y a conciliar vida familiar y laboral.

5. Usar en lugar de poseer
Los jóvenes no quieren ser dueños, quieren ser simplemente usuarios. Y por eso están excepcionalmente abiertos a las bondades de la denominada “sharing economy”.

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