Marketing

7 lecciones que los "marketeros" pueden aprender de la pizpireta Kim Kardashian

Kim KardashianPuede que Kim Kardashian no sea un dechado de virtudes precisamente. La "socialité" estadounidense no debe su fama ni al sudor de su frente ni a su talento, pero a Kim la conocen a lo largo y ancho del planeta.

La suya es una marca planetaria que vierte a diario muchísimos ceros en su cuenta corriente. Aunque muchos no pueden reprimir una mueca de disgusto cada vez que oyen hablar de las andanzas de la siempre pizpireta Kim Kardashian, lo cierto es que de ella los "marketeros" pueden aprender un buen puñado de lecciones. Marketing Magazine desgrana a continuación las más relevantes:

1. No es necesario colgarse del brazo de un producto diferente para triunfar
¿Qué tiene de especial Kim Kardashian? En realidad nada. Fijémonos, por ejemplo, en su trasero, el que se ha convertido en los últimos tiempos en su principal seña de identidad. No es diferente. Su propietaria se ha encargado simplemente de hacerlo mayor y mejor. La clave para que un producto triunfe no es la diferencia sino la parafernalia empleada para hacer que luzca mayor y mejor.

2. La popularidad de las marcas está en manos de la gente
La descomunal fama de la que disfruta Kim Kardashian no es heredada ni conquistada sino atribuida. Es la gente la que la hecho famosa. Y es también la que gente la que en buena medida decide si una marca debe ser o no popular. Recordemos que una marca es aquello es que los consumidores dicen cuando no hay nadie mirando.

3. La transparencia es clave
Kim Kardashian debe en gran parte su fama a su desvergonzada transparencia. Si no fuera tan transparente (y narcisista) y no compartiera constantemente momentos de su vida íntima con los internautas, no sería probablemente la celebridad que hoy es. ¿Significa eso que las marcas deban enarbolar permanentemente la bandera del exhibicionismo? No necesariamente, pero en la nueva era digital una pizca de exhibicionismo (del bueno) nunca viene mal a las marcas.

4. A veces hay que parapetarse detrás de una coraza
La insolente transparencia de Kim Kardashian no le sale gratis al rostro más famoso de la dinastía Kardashian, que tiene que soportar continuas críticas dentro y fuera de las redes sociales. Y lo cierto es que Kim no pierde nunca los papeles. Como Kim, las marcas deben evitar caer en las trampas que los trols les colocan día sí y día no en las redes sociales.

5. Es necesario elegir bien a nuestros socios
Kim Kardashian es una maestra en eso de arrimarse al sol que más calienta. Así lo dejan a las claras su matrimonio con el rapero Kanye West y sus lucrativas colaboraciones con Armani y otras marcas. Desde el punto de vista “marketero”, las alianzas con terceros son muy útiles para amplificar la voz de nuestra marca.

6. Nunca viene mal una pizca de egoísmo
Kim Kardashian no hubiera logrado nunca “romper internet” si no hubiera hecho gala de su acendrado egocentrismo. En clave “marketera” una pequeña dosis de egolatría es buena porque nos permite centrarnos en nuestros principales puntos fuertes y venderlos de cara a los demás con absoluta convicción.

7. Hay que ser selectivo
Kim Kardashian publica aproximadamente una media de cinco posts al día en las redes sociales. La “socialité” sabe muy bien lo que su audiencia quiere y es muy selectiva a la hora de publicar posts en Web 2.0, eligiendo con sumo cuidado tanto el contenido como los ángulos de la cámara. En el marketing es tan importante saber lo que debemos excluir como lo que debemos incluir en nuestro contenido.

Te recomendamos

Enamorando

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir