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Así manipulan los retailers nuestros sentidos en el punto de venta

sentidosDa igual las veces que nos repitamos a nosotros mismos que seremos juiciosos la próxima vez que vayamos de compras. Al final la realidad (la realidad de nuestro propio cerebro) se impone y la realidad es que, en cuando vamos de compras, nuestro yo consciente, está solo operativo al 5%. Nos guste o no reconocerlo, de “shopping” somos fundamentalmente seres inconscientes. Y los retailers saben sacar partido como nadie de este punto flaco. A continuación, y de la mano de la siguiente infografía de la web AlternativesFinder.com, repasamos los principales trucos de los que se valen los retailers para manipular al consumidor en el punto de venta:

1. El color
Los colores tienen la capacidad de desencadenar emociones de alto voltaje en el consumidor. El rojo, por ejemplo, está asociado al peligro y a la urgencia, mientras que el amarillo es un color que transmite felicidad. Por otra parte, los colores cálidos son los más adecuados para influir en los compradores compulsivos. Los colores fríos funcionan, en cambio, mucho mejor con los consumidores que acuden al punto de venta con algún plan de compra en la cabeza.

2. El olor
Nuestra pituitaria es tremendamente sensible en el punto de venta. De hecho, según estudio del neurólogo Alan Hirsch, el 84% de la gente está dispuesta a pagar hasta 10 dólares más por un par de zapatillas Nike en una tienda aromatizada. En un punto de venta totalmente aséptico desde el punto de vista del perfume, ese mismo par de zapatillas no vale, sin embargo, esos 10 dólares de más. Es muy importante seleccionar adecuadamente, eso sí, los perfumes en el punto de venta. En general, los perfumes sencillos funcionan que los aromas complejos, que tienden a distraer al consumidor.

3. El tacto
El sentido del tacto es tremendamente poderoso en el punto de venta. Que Apple deje a sus clientes “toquetear” a su antojo todos los productos en el punto de venta no es ni mucho menos casual. Activar el sentido del tacto en los establecimientos comerciales, promoviendo, por ejemplo, el contacto entre compradores y vendedores, es un acicate para las ventas.

4. La música
La música afecta a nuestro ritmo cardiaco y nuestras ondas cerebrales y estimula la liberación de dopamina, una sustancia que influye muchísimo en nuestro estado de ánimo. El tipo de música que mejor funciona en los supermercados es la música lenta, puesto que hace que el consumidor permanezca más tiempo en el punto de venta y termine así gastando más. En cambio, en los restaurantes de comida rápida lo más apropiado es apostar por ritmos veloces para animar al comensal a comer lo más rápido posible.

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