Marketing

El buen marketing con propósito del malo de Donald Trump

trumpLa semana pasada conocíamos algunos datos sobre el rumbo que están tomando los negocios de la familia Trump tras las polémicas declaraciones y escándalos sexuales que han rodeado recientemente al candidato republicano.

Muchos hablan no solo de la caída de sus resultados en las encuestas, sino también de la debacle de su imagen y sobre todo, de su marca.

Sin embargo, Ken Wheaton en AdAge defiende al magnate en su faceta de marketero que, asegura, es indudable.

Y es que, hoy en día cualquier profesional de la industria está de acuerdo en que toda marca debe tener un propósito, un punto de vista.

La marca Trump es el claro ejemplo de la fórmula perfecta del marketing actual: earned media, engagement, centrado en el consumidor y, sobre todo, con un objetivo claro.

¿Cuál? Devolver a América a sus tiempos de gloria, sin duda, un mensaje con el que cualquier estadounidense estaría de acuerdo.

Suponiendo que esta premisa fuese su propósito real (y no el de ostentar el poder de una de las superpotencias mundiales) y teniendo en cuenta a su base de usuarios con enorme engagement, resulta extraño que sus datos estén por debajo de la poco atractiva imagen de su rival.

Por otra parte, aunque es complicado saber cifras exactas de los resultados de su imperio empresarial dada la reticencia a ofrecer demasiados detalles de Trump, según Bloomberg las reservas de los hoteles de la familia a través de la agencia de viajes de lujo Ovation Vacations han caído un 29%. También los residentes en edificios del Upper West Side con el nombre del magnate ya comienzan a pedir su retirada.

Incluso el propio clan parece haberse dado cuenta de la mancha que ha cubierto el apellido pues, sus próximo hotel llevará el nombre de Scion, algo inusual para una familia que ha presumido de apellido en todos y cada uno de sus negocios.

No obstante, si miramos la situación desde otra perspectiva, los resultados cambian de manera patente. Según el mismo informe de Bloomberg, aunque las reservas en los hoteles de Trump a través de Altour International han caído un 10% el pasado mes, las reservas de ocio aumentaron un 16%.

Por su parte, la línea de ropa de su hija, Ivanka Trump, generó 100 millones de dólares de ingresos en su último año fiscal y ha experimentado un aumento en sus ventas de 29,4 millones de dólares.

Aunque esto ocurrió antes de que saltasen a primer plano los diversos escándalos y de que fueran muchos los ciudadanos que convocaron boicots a los negocios del candidato republicano. Unos boicots, asegura Wheaton, promovidos por personas que nunca han sido consumidores de la marca Trump.

Se trata así de la imposición de narrativas por parte de sectores que no tienen simpatía por el candidato. Y es que, tener un punto de vista, suele ofender a la gente.

Si el propósito, defiende Wheaton, está alineado con los valores de los medios, se muestra como un ejemplo excelente de buen marketing a pesar de que no sea una visión popular.

Pero si, como en el caso de Trump, los medios no aprueban ese propósito, no se considera ni siquiera como tal sino que se trata de una artimaña para confundir y jugar con las emociones de los consumidores independientemente de los números.

Con más de 13 millones de americanos votando por Trump en las primarias, Wheaton asegura que una marca nunca debe abandonar sus valores para satisfacer al público y que los números no se pueden obviar. Olvidarse de un target con fuertes pasiones como los seguidores del magnate, es una oportunidad tirada a la basura.

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