Marketing

Tres claves para titular sus campañas publicitarias

Cómo crear el perfecto claim publicitario sin devanarse los (creativos) sesos

Captar la atención de los consumidores no resulta una tarea sencilla para ninguna marca. Da igual el tiempo que lleve en el mundo del marketing y la publicidad o que cuente con legiones de fans. Cada campaña que se lanza es una prueba de fuego.

Es por esto que la publicidad no tiene una fórmula mágica. Es cierto que cuenta con algunos ingredientes que, utilizados en su justa medida, pueden acercarnos más a nuestro objetivo. Pero gran parte del éxito de la publicidad es inesperado. Intervienen demasiados factores como para que alguien asegure ser poseedor del Santo Grial.

Una situación que se ha complicado con el auge de las redes sociales y la multiplicación de dispositivos móviles. Las marcas tienen miedo a parecer demasiado inteligentes con su comunicación en la nueva era del social media. Razón por la que se quedan a medio gas.

Prefieren apostar por un punto intermedio que resulte ligeramente entretenido al usuario, pero sin llegar a provocar reacciones demasiado fuertes. Nada peor que encender la mecha de la polémica en entornos como Facebook o Twitter donde la inmediatez puede herir de muerte a nuestra marca.

El objetivo es la viralidad. Conseguir que la campaña o contenido sea compartido el mayor número de veces.

Este hecho nos ha llevado a un nuevo escenario. Uno en el que las marcas están tan preocupadas de la imagen que proyectan en las redes sociales que se han olvidado de su imagen publicitaria.

Es por esto que tildamos de gran publicidad aquella que se decanta por titulares que golpean directamente a lo que se nos ha establecido como social y moralmente aceptable (aunque a veces lo cuestionemos en esos momentos de lucidez en nuestro fuero interno).

Pero hay marcas que se han atrevido. Y se siguen atreviendo. No se equivoque. No hablamos de romper con las bases de la sociedad y declarar la guerra a cualquier tipo de norma. Hablamos de ser creativos y sorprender más allá de nuestra zona de confort. Y a veces esto reside en lo más sencillo del mundo.

¿Un fondo rojo con letras blancas? Una idea que podíamos haber tenido todos. Pero fue The Economist el que decidió hace 20 años romper con los cánones estéticos de los medios. El objetivo de David Abbott, fundador de la agencia Abbott Mead Vickers (AMV BBDO) era hacer que la gente que leyese la revista se sintiese inteligente. Como si no pudiesen dejar pasar esa oportunidad.

Una campaña que, a primer a vista era un sencillo cambio estético que consiguió rápidamente duplicar la cifra de suscriptores.

El siguiente ejemplo de cómo redactar un buen claim publicitario nos llega de la mano de Digiday. Eche un vistazo a la imagen que le mostramos a continuación.

Todo el mundo sabe lo que es una Harley-Davidson. Por este motivo en 2002 la compañía optó por decir al mundo lo que no era. Una idea tan disruptiva y contraria a las bases de la publicidad que le valió el reconocimiento en Cannes Lions.

Cerramos estas reflexiones con algo que le parecerá muy obvio: los elementos visuales. Algo tan simple que se olvida con demasiada frecuencia en las campañas publicitarias.

Bien trabajados pueden ofrecer más información sobre su producto que decenas de líneas descriptivas. Mire este anuncio de Moulinex creado por BBR Saatchi & Saatchi.

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