Marketing

Calculando el coste de las meteduras de pata del marketing

El coste de portarse mal: cómo influye una mala estrategia de marketing

Hacer mal marketing puede ser un auténtico desastre para la compañía, aunque muchas ni siquiera se den cuenta de ello. ¿Cuál es su coste real?

El coste de portarse mal: cómo influye una mala estrategia de marketingHacer un mal marketing causa auténticos estragos. Pero muchas marcas ni siquiera se dan cuenta de ello. Cuando la estrategia de marketing enfada a los consumidores, es obvio que eso va a tener un impacto en la compañía. Pero, ¿cuál es su coste y cómo se puede gestionar?

Las marcas también se portan mal

Desgraciadamente, el impacto de una mala campaña o de un anuncio molesto es enorme. Una investigación de Live & Breathe demuestra que el 90% de los consumidores huyen despavoridos de las malas estrategias y un cuarto se aleja de una tienda que ofrezca un layout y una experiencia pobre.

Estos datos no pueden ignorarse. Sobre todo teniendo en cuenta que las generaciones jóvenes son las que más castigan a las marcas que “se portan mal” y a ellas se dirigen buena parte de las marcas. El 93% de los millennials afirman que si una marca invade su privacidad, tiene malas opiniones o una imagen de marca negativa, se alejan de ella. Las marcas tienen que darse cuenta de lo que hacen mal y cómo cambiarlo, como señala AW360.

Los malos anuncios causan tanto daño como los precios desmesurados

Aunque sentirse estafado es una de las cosas que más molestan a los consumidores (a un 55%), los anuncios molestos hacen sentirse desgraciados al 35% de los consumidores. Una mala estrategia de marketing puede acabar realmente interponiendo una barrera entre el consumidor y el producto. Por ello, debe empezar a ser una prioridad (si no lo es ya). Un anuncio que no consigue su objetivo no deja de ser un gasto absurdo de tiempo y dinero.

La importancia de las tiendas

Una mala experiencia en la tienda resulta también infinitamente molesta y puede hacer huir despavoridos a todos sus clientes. Es decir, sí el e-commerce está en auge pero no por ello hay que descuidar las tiendas físicas. De hecho, son la plataforma de compra que más engagement genera. Pero para triunfar en estos tiempos habrá que adoptar un enfoque multicanal, ofreciendo una experiencia fluida y sin fricciones.

Las activaciones in-store son un importante gancho para el consumidor moderno. Pero deben estar bien hechas, tanto en tiempo como en lugar. En muchas ocasiones, la gente simplemente no quiere que el marketing la interrumpa. Por ejemplo, el 93% de los consumidores no quieren vérselas con el marketing a primera hora de la mañana.

Obviamente, las marcas necesitan un conocimiento mucho más profundo sobre las barreras de compra. Un conocimiento que puede utilizarse para establecer estrategias de marketing más informadas que permitan convertir ventas y tocar los touchpoints correctos.

En conclusión, sea en tienda u online, el comportamiento de la marca debe ser tan íntegro y transparente por fuera como por dentro. Y las agencias deberían hacer exactamente lo mismo, enfocándose un poco más en hacer que las experiencias en tienda sean espectaculares. Especialmente, cuando el diseño de las mismas es el principal impulsor de compra del 17% de los consumidores.

La tecnología se supone que ha conseguido que las compras sean más fáciles y sencillas. Por lo tanto, derribar las barreras internas y conectar los puntos, haciendo que tanto los anuncios como las activaciones sean consistentes, creará un entorno poderoso.

Las marcas deben encontrar un marketing armonioso que haga que cada céntimo invertido se corresponda con un aumento de las ventas. Y esto se consigue vendiendo de forma inteligente, pero también hermosa.

 

 

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