Marketing

El evangelio "marketero" de Star Wars o cómo ganar feligreses (no clientes)

starwarsEsta semana por fin se estrena, pero El despertar de la fuerza, la séptima entrega de Star Wars lleva martilleando nuestros oídos (y nuestros ojos) desde más de un año, cuando vio el primer tráiler del filme y cuando empezaron a multiplicarse, como los panes y los peces, los productos de "merchandising" en torno al que se perfila como el "bombazo" cinematográfico del año.

El origen se semejante locura "marketera" comenzó a tomar forma allá por 1973, cuando George Lucas comenzó a pergeñar el guión de su famosa epopeya galáctica.

Para muchos una suerte de religión, en La Guerra de las Galaxias se da cita múltiples ingredientes: la lucha del bien contra el mal, las relaciones paternofiliales (¿cómo olvidar el mítico “Yo soy tu padre” de Darth Vader?=, la amistad, y la tecnología en forma de naves espaciales y vistosos sables de luz.

Plagada de mitos y leyendas, la marca Star Wars es probablemente la más “religiosa” del mundo. La palabra “cliente” se queda inevitablemente corta para denominar a todos aquellos que abren de par en par la cartera cada vez que hay una nueva película de La Guerra de las Galaxias en el horizonte. La marca Star Wars no tiene clientes, tiene feligreses (devotísimos, por otra parte).

¿Lo mejor? Que aunque cambió de manos en 2012, la marca Star Wars, actualmente propiedad de Disney, sigue tan lozana (y rentable) como siempre. Su “iglesia” continúa llena hasta la bandera y su poderoso evangelio es el culpable del milagro.

¿La moraleja para los “marketeros”? Que cuidar una marca y colmarla de historias (de buenas historias) merece desde luego la pena. Es precisamente el “storytelling” (el evangelio) el que se las ha ingeniado para que Star Wars, una marca que pronto cumplirá los 40, no se le noten en absoluto las arrugas en el rostro y no haya perdido un ápice de gallardía.

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