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EL SECTOR ENTRETENIMIENTO APLICA EL BI AL RENDIMIENTO DE LOS VENDEDORES

Los minoristas comienzan a aplicar el business intelligence para optimizar la gestión de gastos y mejorar las condiciones que pactan con sus vendedores. En el caso concreto de la industria del entretenimiento, los minoristas se encuentran en una posición complicada en la cadena de suministro. Tienen que complacer a una audiencia que exige las últimas novedades de forma inmediata y al menor coste posible, mientras por el otro lado tienen que negociar el suministro y unos costes favorables con los productores y distribuidores de música, películas y otros productos de entretenimiento. Se trata de un medio con una baja fidelidad de clientes y una presión financiera creciente. Para tratar de satisfacer a las dos partes, los minoristas aplican el BI para optimizar la gestión de su inventario, a fin de que se adapte de forma efectiva a las demandas del mercado.

Contar con la información adecuada posibilita a los minoristas una posición más favorable en la negociación de stocks de productos populares a fin de satisfacer la demanda prevista: puede conseguir la cantidad adecuada en el momento preciso y negociando el mejor precio posible. Mejorando las relaciones dentro de la cadena de suministro se consigue liberar dinero del inventario y obtener márgenes brutos más amplios. Si los minoristas no cuentan con datos como los patrones de ventas, niveles de inventario, ingresos y devoluciones, el vendedor se encuentra en manos de sus proveedores.

Mejorar el rendimiento de los envíos y la rentabilidad

El análisis del rendimiento de los proveedores y el empleo de los cuadros de mando es una fase crucial en la implementación de BI y de un sistema de información por parte de los minoristas. Grosso modo, el análisis del rendimiento del proveedor se centra en dos dimensiones: la efectividad en el suministro y la rentabilidad del producto. Se están introduciendo una serie de indicadores del rendimiento que sean capaces de medir ambas dimensiones.

La efectividad en el suministro de productos depende de dos variables: de la adecuación temporal (o puntualidad) del envío, y de que el envío esté completo. Un indicador clave es la comparación entre la fecha real de entrega de los productos y la fecha establecida durante el pedido por el minorista. El otro indicador principal es la tasa de satisfacción del pedido, que es el porcentaje de pedido realizado que ha satisfecho el proveedor con su envío de productos. Empleando estas herramientas pueden evitarse los gastos provocados por una mala gestión de los pedidos.

En cuanto a la rentabilidad de los productos, el indicador clave es el margen bruto del producto. Si el margen bruto del minorista depende de los “eventos del precio” y de los “eventos de los costes”, estos últimos suelen estar en manos del proveedor. El coste del producto puede verse influido por incentivos del proveedor, compras a gran escala o compras en combinación con otros productos. Comparando el precio normal de venta (sin reflejar eventos de precio como promociones o descuentos al consumidor) con el precio del proveedor al minorista, se obtiene un indicador del margen bruto obtenido por minorista.

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