Marketing

Las historias no contadas del marketing

Esconder los fracasos de sus nefastas campañas, una peligrosa tendencia de los marketeros

No es oro todo lo que reluce ni todas las campañas son casos de éxito. Ha tenido que llegar Bob Hoffman, quien se ha ganado la fama -más que trabajada- de ser el Ad Contrarian del mundo de la publicidad y el marketing, para sacar a relucir las vergüenzas del sector.

campañas fracasadas

Los profesionales del marketing, y los ciudadanos en general, están más que acostumbrados a conocer grandes casos de éxito de las marcas y compañías que forman parte del mundo de la publicidad. Números victoriosos acompañados de una buena retórica hacen que casi todas las campañas parezcan un éxito ante nuestros ojos.

No es oro todo lo que reluce ni todas las campañas son casos de éxito. Ha tenido que llegar Bob Hoffman, quien se ha ganado la fama -más que trabajada- de ser el Ad Contrarian del mundo de la publicidad y el marketing, para sacar a relucir las vergüenzas del sector. Lo ha hecho a través de su blog con el artículo Historias no contadas de la publicidad.

Durante años, los profesionales del mundo del marketing y la publicidad se han bautizado a sí mismos como narradores. Personas que cuentan historias a través de la publicidad como si de un best seller se tratase. "Un mierda autoinflable", en palabras de Hoffman. Y es que, la publicidad se ha basado -en las últimas décadas- en contar historias. Y que estas funcionen.

Lo cierto es que hay historias que funcionan de verdad. Sin embargo, son muchas las campañas fracasadas que se disfrazan de éxito a través de comunicados de prensa ensalzadores, números maquillados, informes comerciales y casos de éxitos contados de manera grandilocuente a través de diversos eventos de la industria. Esta no es más que una manera de maquillar una verdad que no gusta mostrar, una "historia no contada".

"Esto se debe a que las estrategias de marketing son secretos comerciales valiosos y son cruciales para el éxito empresarial. No solo los regalas. Como resultado, las historias que obtenemos a menudo carecen de los detalles cruciales que son clave para comprender la verdadera naturaleza de la actividad", expresa Hoffman. Esto quiere decir que, de cada historia que recibimos, hay unas cuantas -miles- que no llegan hasta nosotros. Son "historias no espectaculares, creadas de manera no espectacular, por marcas no espectaculares. En otras palabras, casi todo lo que sucede en el mundo del marketing", sentencia.

En muchas ocasiones esto ocurre así para calmar a las masas, o lo que es lo mismo, a los CEO y consejeros que invierten su tiempo y su dinero con la única premisa de que las historias funcionen. Es problema, en palabras del Ad Contrarian, es que "esta tendencia se vuelve terriblemente peligrosa cuando la información principal que obtenemos sobre los fundamentos del marketing (no las campañas de marcas particulares) son las que nos llegan a través de la narración de historias". Y es que, guardar las historias fracasadas y sesgar hacia el éxito no ayuda a mostrar una realidad a la que se tienen que enfrentar los profesionales casi a diario. Además de crear un universo publicitario nada representativo.

"Nos lleva a tirar dinero a tácticas costosas y derrochadoras. Y refuerza la atracción lemming de los vendedores ingenuos a las fantasías de moda que han dominado nuestra industria durante la última década, a menudo a través de historias de "éxito" ampliamente leídas", señala. La idea es ser prudentes y asumir que todas las historias merecen ser contadas porque "las historias no contadas suelen ser la historia real".

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