Marketing

Los cambios en el marketing son sólo superficiales

¿Se están moviendo las placas tectónicas del marketing? Sí, pero sólo un poco

marketingEn el universo del marketing a muchos se les llena la boca hablando de los cambios (sísmicos) que se han cebado en los últimos años con una industria que parece abonada a la transformación permanente.

Se supone que el consumidor, aquel donde posan su mirada los marketeros, ha evolucionado de manera portentosa en la últimas décadas y que su cerebro, gracias a la balsámica influencia de las nuevas tecnologías, es capaz de procesar ahora mucha más información que antes.

Sin embargo, a los que gritan a los cuatro vientos que los más jóvenes, aquellos que hacen scroll infinito en Instagram con una mano mientras juegan a Call o Duty con la otra, han evolucionado se les olvida que la evolución se manifiesta a través de un proceso de selección natural. Y que aquellas personas pertrechadas de ciertas características sobreviven mejor, tienen más descendencia y están en disposición de amplificar sus propias cualidades e inocularlas en el resto de la población.

Así funciona la selección natural y suponiendo que el contacto con las nuevas tecnologías haya prendido realmente la mecha de la evolución, lo cierto es que ésta no habría tenido tiempo de hacerse presente en los ciclos reproductivos de los humanos. Deberán pasar cientos de años antes de que esto suceda, asegura Craig Mawdsley en un artículo para Campaign.

Pese a que haya tantísimos supuestos gurús (y no gurús) asegurando que todo ha cambiado en el marketing, lo cierto es que nada ha cambiado. O en todo caso han cambiado sólo algunas cosas superficiales.

El problema de los que se desenvuelven profesionalmente en la arena del marketing es que tienden a confundir la forma con el contenido.

Lo que hoy se alumbra en nombre del marketing es lógicamente muy diferente de lo que era en el pasado. Su forma es distinta, pero su contenido, su esencia, no ha mutado (o lo ha hecho sólo a medias).

Es cierto que la publicidad televisiva, una de las múltiples formas que adopta el marketing, ha cambiado. Y cuando la forma se ve amenazada, quienes se dedican profesionalmente al marketing sienten (erróneamente) que el cielo va a derrumbarse sobre sus cabezas.

Las ideas y las estrategias (las que nutren de contenido al marketing) son en realidad las mismas de siempre, argumenta Mawdsley.

Y para enfrentarse con garantías a los cambios en la forma (que no en el contenido) del marketing los marketeros deben apostar por el diseño que pone el foco en la naturaleza humana.

La habilidad necesaria para gritar alto y fuerte en la escena marketera del futuro es utilizar ideas (inmortales) que generen conexiones duraderas entre personas, productos y servicios, concluye Mawdsley.

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