Marketing

Heineken dio en 2017 una de las mayores lecciones de storytelling

Heineken o cómo no ser el héroe de la historia (y aún así triunfar)

Heineken o cómo no ser el héroe de la historia (y aún así triunfar)

El 2017 ha sido un año convulso en todos los ámbitos. La inestabilidad ha sido la nota predominante tanto a nivel político como económico y social y ha supuesto un punto y aparte en la historia de la humanidad.

Tan relevantes han sido los movimientos y cambios sociales que se han vivido en los últimos años que las marcas han entendido la necesidad de formar parte de ellos y de contribuir a estrechar la brecha social que existe en la actualidad.

No obstante, cuando se trata de marketing, la intención no es solo lo que cuenta. Y es que, si la publicidad ya es vista de manera prejuiciosa por la audiencia, mucho más cuando las marcas intentan entrar en terrenos enormemente sensibles.

Encontrar el equilibrio para ser bien acogidos por el público, pero al mismo tiempo sin dejar de mostrar marca y producto es complicado y si no que se lo digan a Pepsi cuyo anuncio, protagonizado por Kendall Jenner fue un rotundo fracaso, de esos que quedarán para la posteridad.

¿Qué fue lo que hizo mal la marca? Todo. Querer subirse al carro de las protestas que en ese momento lideraban miles de jóvenes (es decir, su target) en Estados Unidos; elegir como cara visible a una joven sí, pero incapaz de representar a su generación en una causa tan profunda; pretender ser protagonista a toda costa presentando la marca como el héroe de una batalla que no le pertenecía.

Pero no todos son malas noticias pues hay quien ha tenido la suficiente sutileza, empatía como para entender no solo lo que estaba pasando a su alrededor, sino también del público como para arriesgar y triunfar con el mismo fondo que Pepsi, pero muy distinta forma.

Hablamos de Heineken y su campaña Open Your World que, a pesar de tener un trasfondo social y políticamente intenso, supo tejer un storytelling digno de admirar en el que es parte, pero no protagonista de la historia.

En su lugar, predica con el ejemplo cediendo el primer plano a los que realmente dan sentido a las marcas, a los que las hacen triunfar: los consumidores y mucho más, las personas.

La inclusividad reina en el anuncio de la marca de cerveza que presenta opiniones y visiones tan distintas que hace que un gran abanico de personas se sienta representada y escuchada.

Invita a sentarse (con una cerveza, por supuesto) y escuchar, dejando a un lado los prejuicios y abriéndonos a un nuevo mundo en el que los problemas se pueden resolver gracias a la colaboración.

Heineken supo ofrecer al publico una razón para comprar que va más allá de su producto, les dio un motivo para creer.

A diferencia de Pepsi, fue capaz de escuchar a la audiencia y entenderla de manera profunda para hablar directamente a sus principios, a sus valores de una manera honesta y transparente y convirtiendo a los consumidores en los verdaderos héroes de la historia.

Solo así las marcas pueden construir verdaderas y relevantes conexiones con una audiencia que las premiará con engagement y fidelidad. Y eso, bien merece un brindis.

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