Marketing El hombre detrás de la marca: ¿Está siendo Donald Trump devorado por su propio branding?

donald-trumpLa campaña electoral protagonizada por Donald Trump que ha acabado por llevar al magnate hasta la Casa Blanca ha sido toda una oda al marketing. Nos guste más o menos, hay que reconocer que el último presidente electo de los Estados Unidos ha logrado poner el foco mediático sobre su persona.

La polémica ha rodeado desde el primer momento la carrera hacia la presidencia del empresario. Y eso es algo que ha logrado él solo con su discurso caracterizado por el proteccionismo económico, defensa de los valores tradicionales y tintes xenófobos y machistas que no han dejado indiferente a nadie.

Pero, ¿realmente conocemos los orígenes de la ya denominada como “marca Trump”? vamos a remontarnos algunos años. Un redactor de Ad Age recuerda sus tiempos como periodista en el New York Post.

En una fiesta de las muchas que se suceden en Manhattan, el informador coincidió con Donald Trump. Por aquel entonces solo era el popular empresario participante en el show de TV El Aprendiz.

En el posterior artículo que redactó para la publicación con la crónica de la reunión social, incluyó un comentario sobre lo perfectamente peinado que el ahora presidente electo lucía y sus tonos anaranjados.

Lejos de molestarse, Trump dedicó un capítulo entero en su libro “Trump: How to Get Rich”, sobre los comentarios y críticas que había recibido su pelo. Entre estos aparecían las apreciaciones del citado periodista.

La evolución de la marca Trump

En esa época Donald Trump podía ser calificado como bromista. Entendía a la perfección el tono de este tipo de comentarios y sabía las líneas que se podían o no cruzar. Estamos ante un personaje al que los focos mediáticos no le son ajenos, y ha sabido perfectamente trabajar todos los ángulos de su personalidad que no escapan a las cámaras.

Ese ha sido precisamente el mensaje central transmitido por su marca: “Estoy aquí. Mírame”.

Antes de que Donald Trump se convirtiese en el candidato del Partido Republicano y finalmente en el nuevo presidente de los Estados Unidos, la marca Trump podía definirse como un producto de lujo.

La opulencia y la buena salud económica de sus negocios eran la tónica. Basta con echar un vistazo a la Torre Trump o algunas marcas asociadas a su nombre como la escuela de negocios e incluso una de vodka a pesar de que ni él ni siquiera bebe.

Eran unos años en los que el empresario prácticamente no analizaba si la marca con la que asociaba su nombre encajaba o no. El objetivo es el de intentar extender su discurso para ganar cuota no solo en el mercado sino también en la mente de las personas.

Donald Trump: la definición perfecta de meta marca

Eso es en lo que se convirtió el magnate: una marca dentro de otra marca. Y, en algún momento del camino decidió que él mismo era el mayor espectáculo que podía ofrecer al público.

Dejando a un lado toda la toxicidad que ha rodeado la campaña electoral de Trump (haga un esfuerzo), nos encontramos ante la misma estrategia que ha venido siguiendo desde sus orígenes mediáticos: lanzar el mensaje sin pararse a pensar y si cuela, nos apuntamos un tanto doble. En caso negativo, continuemos con las balas que tenemos en la recámara.

Es ahora, a escasos días de que tome posesión del cargo, cuando estas reflexiones están más patentes que nunca. Se ha pasado los últimos meses diciendo una cosa que más tarde significaría otra. Sus publicaciones en Twitter son un fiel reflejo de esto.

Son cada vez más los analistas que señalan que las declaraciones que Trump realiza en Twitter no deberían ser tomadas como afirmaciones políticas. Únicamente son fruto de su incontinencia verbal y la incesante búsqueda de atención a cada momento.

Y ese es precisamente el único elemento que se ha mantenido variable en la marca Trump: la inconsistencia. El problema es que el presidente electo no ha terminado de comprender que el nuevo trabajo que desempeñará a partir del próximo 20 de enero implica el 100% de su marca.

Sus declaraciones tienen ahora mucha más repercusión cuando se lanzan desde el altavoz del presidente de la primera potencia a nivel global que desde su cómodo sillón de empresario de éxito.

Esperemos que deje de pensar en ese acuerdo que equivocadamente cree tácito en el que recibe nuestra atención y él a cambio nos ofrece más Trump. Estados Unidos ha elegido una meta marca como nuevo presidente y es ahora el momento de que comiencen a asumir las consecuencias de sus votos.

¿Conseguirá el hombre detrás de la marca estar a la altura de las circunstancias?

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