Marketing

El famoso logo "I Love NY": de herramienta marketera a icono cultural

I Love NY: cómo un logo marketero se ha convertido en símbolo de la resiliencia

Hace más de 40 años que nació, en la parte trasera de un taxi, el símbolo que se ha convertido ya en parte de la cultura neoryorkina y también mundial.

Era 1976 cuando Milton Glaser trataba de hacerse un hueco en la Gran Manzana en el mundo del diseño en medio de una ciudad que atravesaba sus peores momentos.

La inseguridad era uno de sus principales problemas y es que, solo en ese año, la ciudad registró 658.147 crímenes con violencia, lo que dio lugar a que la clase media neoyorkina emigrase hacia los suburbios, algo más tranquilos.

Esta situación, que causó enormes perjuicios a nivel turístico, trató de ser revertida por las autoridades locales quienes pusieron en marcha una campaña de PR con el objetivo de limpiar la imagen de la ciudad.

Para ello, después de que la agencia Wells Rich Greene acuñase el eslogan “I Love New York”, y de que Steve Karmen lo acompañase con un jingle televisivo, llegó la hora de que Glaser lo convirtiese en un verdadero mito.

Y así lo hizo. En un taxi, mientras se dirigía a una reunión, con un lápiz rojo creó el famoso logo en la parte trasera de un sobre.

Aunque la campaña que lo integró solo duró unas pocas semanas, Glase se negó a registrarlo como marca pues, aseguró en su momento, si el logo pertenecía a todo el mundo, podría llegar a formar parte de la iconografía de la ciudad.

Cuatro décadas después, la rentabilidad del logo no ha dejado de dar frutos, pero a la Economic Development Corp. que fue quien acabó registrándolo.

Ahora, el mítico I Love New York es protagonista de tazas, camisetas, gorras y todo tipo de merchandising a pesar de que, hoy en día, la Gran Manzana no necesita promocionarse turísticamente.

Sin embargo, este logo ha pasado de ser un simple diseño a un símbolo de la ciudad de Nueva York que representa su espíritu y el de sus ciudadanos.

Muestra de ello es la modificación que Glaser introdujo hace 16 años, tras los atentados del 11-S que marcaron un antes y un después en la historia del mundo.

La caída de las Torres Gemelas, otro símbolo de la ciudad, y la muerte de miles de personas en los fatídicos sucesos, impulsó a Glaser a añadir a su tradicional promesa de amor a Nueva York un “más que nunca” demostrando cómo un elemento de marketing se había convertido en una representación de la resiliencia. 

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