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¿Hay influencers de primera y de segunda al abordar el problema de la publicidad encubierta?

influencersDesde hace algún tiempo hay un debate que tiene soliviantados a algunos en la red de redes. Y el eje en torno en cual gira ese debate (o más bien ataque) es la publicidad encubierta en la que incurren descaradamente los youtubers y otros influencers que han hallado la fama, y el dinero, al calor de las redes sociales.

Está claro que las colaboraciones, cada vez más abundantes, de los influencers con las marcas deben ser etiquetadas como tales en las redes sociales. Y que no hacerlo sería engañar al consumidor y abusar de su buena fe.

Que los influencers cometan el pecado imperdonable de la publicidad encubierta en la Web Social no es excusable en ningún modo. ¿El problema? Que muchos de esos pérfidos “pecadores” son adolescentes que se han topado de bruces con la fama desde la intimad de su dormitorio. No son profesionales, y como tales, no cuentan (al menos al inicio de su carrera) con ningún abogado que les guarde las espaldas y les advierta de los peligros de la publicidad encubierta.

Sobre los influencers y sus malas artes (haciendo publicidad encubierta) se han soltado sapos y culebras en los últimos tiempos. Sin embargo, esos sapos y culebras han pasado de largo entre otro tipo de influencers: las celebridades, aquellas que son famosas por motivos ajenos a las plataformas 2.0 y que hacen tanta publicidad encubierta o más que los influencers “de segunda”.

En las redes sociales, denuncia el ex youtuber Oguz Yilmaz en un artículo para W&V, vemos todos los días a futbolistas publicando posts sobre sus nuevas y maravillosas zapatillas y a actrices presumiendo en Instagram su nuevo vestido de la marca X.

Está claro (en la mayor parte de los casos) que este tipo de posts forman parte de acuerdos comerciales, pero ¿no deberían estar etiquetados de alguna forma como publicidad? Sí, pero eso a la mayoría le da igual. Lo verdaderamente importante a la hora de hablar de la publicidad encubierta en poner en la picota a influencers que son, a ojos de muchos, de segunda clase.

La publicidad encubierta es un problema y ese problema, nos guste o no, incumbe a todos, a los influencers de segunda y también a los influencers de primera. Lástima que haya tantísima gente que siga utilizando una doble vara de medir a la hora de juzgar la (lucrativa) publicidad encubierta en las redes sociales, concluye Yilmaz.

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