Marketing

Corpinnat, la nueva Denominación de Origen de los vinos españoles

La imagen de marca del champange sube como la espuma gracias a sus estrategias de branding

La Denominación de Origen se convierte en una de las estrategias de branding más ventajosas para las marcas de vinos espumosos

champagne

Hacer crecer una marca e introducirla en la mente de los consumidores no es tarea fácil. El entorno, cada vez más competitivo y tecnológico, implica que las marcas adquieran cada vez más compromisos con sus clientes y que respondan a sus exigencias del modo más efectivo.

Gracias a las plataformas digitales, la imagen de una marca puede crecer como la espuma en muy poco tiempo, de la misma forma que, de la noche a la mañana, su comunidad de usuarios puede tirar su reputación por la borda.

El barnding de una marca ha de construirse poco a poco, y debe transmitir una historia de marca que cautive a los consumidores y que les haga decantarse por ella a la hora de elegir un producto.

Esto es precisamente lo que ha conseguido con los años la Denominación de Origen (D.O.), con la que se reconocen a aquellos vinos que cumplen con las condiciones de la actual Ley española de la Viña y del Vino.

Gracias a esta designación, los consumidores confían en la marca y en que el producto que consumirán estará a la altura de sus expectativas.

El mejor ejemplo de ello es el champagne, convertido en todo un símbolo de poder y refinamiento. El vino espumoso elaborado en la Campiña francesa ha conseguido atravesar fronteras y convertirse en uno de los licores más famosos del mundo gracias a una inigualable imagen de marca que le ha otorgado su Denominación de Origen, y con la que, casi sin quererlo, ha conseguido convertirse en uno de los productos con más repercusión mediática y mayor impacto positivo en la mente de los consumidores. Y es que, ¿quién no asocia el champán con una celebración y con disfrutar de un buen momento?

Dentro del mundo vinícola, España también goza de gran renombre a escala internacional gracias a algunas de sus Denominaciones de Origen, como la de La Rioja, la de Rueda o la del cava catalán.

A las 70 Denominaciones de Origen con las que cuentan los vinos españoles, recientemente se ha sumado la Denominación de Origen Corpinnat, derivada de la separación de nueve bodegas elaboradoras de Cava hasta la creación de este sello que tenían una serie de compromisos comunes.

El prestigio y la imagen de marca de estos vinos espumosos de la llanura del Penedès se han construido a partir de la calidad que exige la normativa, la zona de cultivo de la uva o la variedad de las mismas que se utilizan para su fabricación.

Gracias a la Denominación de Origen, la publicidad entorno a los vinos queda casi reducida a esta estrategia, que se ha convertido en un sello de confianza y diferenciación entre estos productos.

Pero el branding en el entorno enológico también ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades de sus clientes, y asumen, cada vez más, aspectos como la diferenciación a través de líneas gourmet o ediciones limitadas de un producto tradicional, o a través de otras técnicas como la personalización del embotellado.

Siguiendo esta línea, cada día son más las marcas de vino que buscan ofrecer a sus consumidores una experiencia de usuario única. Las bodegas se han convertido en la vía perfecta para conseguirlo, y actualmente son utilizadas para acercar la marca a los consumidores, darles a conocer la marca y la elaboración del producto a través de una experiencia de usuario única en la que degustar los vinos en compañía de familiares o amigos, con lo que asocian así la marca con un buen momento de ocio.

Atrás quedaron los días en los que las campañas de publicidad de vinos espumosos quedaban reducidas a un spot publicitario en la época navideña. Las marcas de vino han tomado las riendas del branding, un camino que, pasando por la etiqueta de la Denominación de Origen resulta mucho más llano y fructífero.

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