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Por qué las marcas no deberían jurar amor eterno a los influencers en la primera cita

Por qué las marcas no deberían jurar amor eterno a los influencers en la primera citaHace unos años veíamos florecer el fenómeno de los influencers, personas hasta el momento anónimas que, gracias a sus contenidos a través de redes sociales lograban captar cada vez más adeptos entre los usuarios acaparando millones de fieles seguidores.

Dada su popularidad y, sobre todo, el engagement que generaban en sus followers, fueron un inmediato objeto de deseo para la mayoría de las marcas que, pasaban de las tradicionales celebrities para apostar por convertir a las estrellas de la red en embajadores de sus productos.

Sin embargo, actualmente nos encontramos ante un nuevo cambio en el influencer marketing en donde ahora el objetivo no es la búsqueda de alcance sino de engagement.

Y para lograrlo, las marcas miran hacia los microinfluencers, personas con entre 1.000 y 30.000 seguidores con altas tasas de engagement.

Se trata de una estrategia mucho más económica y con la que se pueden conseguir incluso mejores resultados que con grandes figuras del mundo online.

A raíz de este viraje, han surgido en el mercado del marketing algunas agencias dedicadas exclusivamente a poner en contacto a marcas y microinfluencers.

Sin embargo, Felix Morgan, senior strategist and innovation lead de Livity, explica en The Drum, las razones por las que cree que este tipo de agencias no son el camino para dar con estos microinfluencers y por qué la industria no necesita estos mercados.

“La idea de un mercado está construida en la presunción de que debería ser visto como una transacción de medios, cuando en realidad debe ser una tarea humana“, afirma.

De hecho, es más comparable la identificación con un influencer más a una primera cita que a una compra publicitaria.

Los motivos residen en que “en una primera cita no puedes decidir comprometerte con alguien inmediatamente solo porque te haya gustado hablar de deporte pues, buscas algo más profundo que eso. Intentas saber si vuestros valores están alienados, si tenéis ambiciones comunes y te aseguras de que ambos quieran tener una mayor implicación en la vida del otro”, continúa.

Así, señala, estamos ante un proceso que no se puede automatizar pues requiere un periodo de descubrimiento y diálogo por ambas partes.

“Los datos sociales cuentan una poderosa historia pero no ofrecen la perspectiva completa y meterte en la cama con un influencer solo porque os gusten las mismas cosas no te llevará muy lejos”, argumenta Morgan.

Identificar un influencer que realmente encaje con una marca debe ser un proceso humano y es que, el verdadero valor de estos colaboradores reside en el establecimiento de relaciones profundas y escoger el camino corto, sería “eliminar la magia del influencer marketing”.

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