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Inditex sigue imbatible mientras Mango o Desigual se tambalean

Las "vacas flacas" de la moda española: las marcas que se quedan para "vestir santos"

Las "vacas flacas" de la moda española: las marcas que se quedan para "vestir santos"Inditex lleva años siendo el rey del sector textil y, por el momento parece que no hay rival posible al menos en nuestro país.

Desde que comenzó su andadura, en 1985, no ha dejado de crecer tanto a nivel nacional como internacional y creando nuevas marcas especializadas para sus distintos perfiles de público.

La relación calidad-precio de sus productos y sus diseños que siguen la línea de las prendas que cruzan las pasarelas de medio mundo han logrado conquistar a millones de consumidores que no hacen más que engordar las cuentas de resultados del grupo.

Pero el secreto de su éxito también se basa en una excelente estrategia de inversión, la buena gestión y la apuesta por la innovación que le ha permitido adaptarse a los cambios tanto en el comportamiento de los consumidores como a nivel tecnológico.

Y todo ello sin gastar un solo euro en publicidad y es que, no le hace falta. El viento sopla a favor de Inditex y aunque su fórmula parece ser la perfecta para triunfar en la industria textil, hay quien no ha sido capaz de imitarla.

No hace falta salir de nuestras fronteras para encontrar numerosos ejemplos de marcas que, desde la crisis no levantan cabeza.

Incluso algunas, como Blanco, no han conseguido superar el bache y se han quedado por el camino por culpa de un giro en su estrategia comercial y un intento por dirigirse a un nuevo público que terminó alejando a sus consumidores habituales.

Para las que todavía sobreviven, la situación no es mucho más halagüeña y si no, que se lo digan a Cortefiel que tras años intentando atraer al público joven, ha acabado dando lugar a la compra de una parte de la compañía por parte de los fondos CVC y PAI.

Jaume Miquel es ahora el CEO de la compañía y ya comienza a instaurar los primeros cambios con el objetivo de recuperar el esplendor tras este período de inestabilidad.

Lo mismo le ocurre a Desigual que, al igual que Cortefiel, el público la ha dejado de ver como una marca innovadora y más bien ya es considerada obsoleta.

Aunque su punto álgido se dio en los peores años de la crisis con facturaciones de casi 1.000 millones de euros, en los últimos tiempos, la falta de renovación en su modelo ha provocado el hastío de sus consumidores y el vacío de sus cuentas.

También Adolfo Domínguez parece haberse perdido por el camino y lo que antes era una firma definida con un público concreto y leal, ahora es simplemente una marca que pasa desapercibida, sin identidad y cuyos precios, algo elevados, han dado lugar a una fuga de clientes hacia nuevas marcas con características similares pero estrategias mucho más potentes.

En mejor situación, aunque no parar tirar cohetes, se encuentra la catalana Mango que en el año 2016 registró pérdidas.

Tras presentar sus resultados, la compañía ha explicado que estas cifras se deben a las enormes inversiones que se encuentran realizando en diversos lugares para la creación de las tan de moda “flagship stores” en un intento por seguir los pasos de su principal rival Inditex.

No obstante, la caída en sus ventas es una realidad y son muchos los que atribuyen esta debacle al aumento de precios que la compañía fijó en un momento en el que los consumidores ni querían, ni podían gastar.

Quienes están de enhorabuena son las españolas Bimba y Lola o El Ganso, marcas que han utilizado la diferenciación como valor añadido y el resultado es exitoso y se refleja en la expansión de estos negocios a diferentes lugares del mundo.

Así, la industria textil española, que cada vez cuenta con menos marcas de tamaño medio, atraviesa un momento de estancamiento en un mercado enormemente cambiante y en el que Amancio Ortega sigue (y seguirá) siendo el rey.

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