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Los 11 hábitos de los "marketeros" valientes (e inmunes al miedo)

valientesLa valentía debería formar parte del ADN de los “marketeros”, y no hablamos del arrojo puramente físico (aquel que echa raíces en los músculos), sino del coraje mental (aquel que se atreve a dar una patada una espinilla al miedo).

Los “marketeros” valientes sienten de vez en cuando pavor (para eso son humanos), pero son capaces de dominarlo y convertir el sobresalto inicial en una oportunidad.

Un “marketero” osado de verdad, de los que se dejan jamás arredrar por el miedo, se caracteriza por los hábitos que disecciona a continuación Inc.:

1. Es suficientemente valiente para creer en lo increíble
Los “marketeros” corrientes y molientes se conforman con intentar lograr aquello que está al alcance de su mano y que es factible (y creíble). Son deliberadamente cortos de miras (o cuanto menos prudentes) porque saben que así tendrán muchas menos opciones de fracasar. A los “marketeros” valientes los objetivos creíbles les saben, sin embargo, a poco y van a la conquista de lo increíble.

2. Es suficientemente valiente para ser paciente
Cuando las cosas se tuercen, lo más fácil (y cobarde) es tirar la toalla. Lo verdaderamente valiente es tener los arrestos de ser pacientes, creer en nosotros mismos y demostrara a los demás que creemos en ellos.

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3. Es suficientemente valiente para decir “no”
Decir “sí” es tremendamente sencillo. En cambio, decir “no”, cuando sabemos que después podríamos arrepentirnos, es mucho más complicado. Y sin embargo, es también muy a menudo la mejor opción, tanto para quien pide el favor como para quien se resiste a hacerlo.

4. Es suficientemente valiente para tomar una posición impopular
Al ser humano le suele gustar a agradar y por eso no tiene la osadía de decir cosas con las que sabe casi a ciencia cierta que quienes le rodean discreparán. Los “marketeros” audaces resisten, con todo, el impulso de agradar y, si es necesario, adoptan posiciones impopulares (que con un poco de suerte terminan revelándose exitosas).

5. Es suficientemente valiente para pedir ayuda
Incluso los “marketeros” más brillantes, visionarios y talentosos son incapaces de encaramarse a la cima del éxito sin la ayuda de los demás. Pedir ayuda denota vulnerabilidad, pero también respeto y disposición a escuchar.

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6. Es suficientemente valiente para mostrar emoción real
Actuar de manera escrupulosamente profesional es pan comido (no hay más que mirar a los robots). Lo que de verdad se les hace cuesta arriba a los “marketeros” y deberían, sin embargo, hacer bastante más a menudo es ser fieles a las emociones humanas que habitan en sus entrañas y mostrar alegría sincera, decepción sincera y aprecio sincero para con los demás y consigo mismo.

7. Es suficientemente valiente para perdonar
Cuando un “marketero” se topa de bruces con un error, lo más fácil parece a priori castigar al responsable de la metedura de pata. Lo verdaderamente difícil (y probablemente inteligente) es hacer borrón y cuenta nueva y perdonar el error (tanto si viene de nuestra parte como de otra persona).

8. Es suficientemente valiente para seguir el camino que se ha marcado inicialmente
Cuando los “marketeros” se tropiezan con múltiples piedras en el camino, muchos optan por cambiar de rumbo y tomar nuevos derroteros. Otros tienen, no obstante, suficientes agallas para seguir fieles las ideas, a los instintos que le impulsaron a tomar ese camino (donde al final el éxito les espera quizás con los brazos abiertos).

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9. Es suficientemente valiente para liderar sin atropellar a los demás
Los “marketeros” valientes no se dejan poseer por la vanidad del título que ostentan y, lejos de avasallar a las personas a su cargo con mil y una órdenes, procuran antes ganarse su respeto.

10. Es suficientemente valiente para dejar triunfar a su equipo
El éxito no es sólo cosa de líderes, también de subordinados, a los que a veces hay que dejar saborear las mieles del éxito (unas mieles que podríamos fácilmente haber saboreado nosotros).

11. Es suficientemente valiente para pedir perdón
El orgullo y la renuencia a pedir perdón (cuando hay que pedirlo) son errores que se pagan muy caros en el universo “marketero”.

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