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LOS "DATOS SUCIOS" Y LA INFORMACIÓN INCRUSTADA

Cuando se da un proceso de entrada de datos, se introduce en el sistema de información una serie de nombres y direcciones. En algún punto del procesamiento, estos datos se envían a una aplicación, llevando a cabo de este modo un proceso de negocio, ya sea, por ejemplo, la impresión de una etiqueta de envío. Sin embargo, no siempre se utilizan los datos recogidos.

Cuándo es mejor realizar la limpieza de datos, ¿durante su adquisición o una vez que han sido procesados? Existen argumentos válidos para cualquiera de las dos opciones.

Por un lado, algunos expertos abogan por la limpieza de los datos conforme se introducen en el sistema, caso en el que la limpieza se realizaría en el punto de adquisición. Por otra parte, dado que no todos los datos que se introducen en el sistema se utilizan, depurarlos podría ser un trabajo innecesario. En cambio, realizar la limpieza mientras se usan los datos limitaría dicho trabajo a la información que de hecho utiliza la empresa, evitando el trabajo adicional e innecesario.

También se puede llegar a un punto intermedio. Se pueden depurar los datos para determinar su forma normalizada, pero sin modificar la información introducida. La razón es que una variación en un nombre o dirección provee de información añadida sobre un individuo, como puede ser un apodo, o un segundo nombre, por ejemplo. R

educir todas las variaciones a una sola forma borra la información asociada a posibles alias, con lo que se reduce el conocimiento total acerca de un individuo. Pero si se puede determinar que los datos introducidos son sólo variaciones de una o varias entradas ya conocidas, el almacenamiento de la nueva versión enlazada con su forma depurada generará aún más información de dicha entrada.

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